Por: Andrés Roberto Flores Bocanegra /Licenciatura JRF

Ángel Lizama da la vuelta al ruedo, mientras que Edgar Badillo abandona la liada por embestida con toro del Haro. El novillero de Yucatán consiguió el aplauso del público con el segundo toro de la tarde, en una corrida llena de embestidas siendo la de Badillo la más grave constándole su participación como primer novillero de la cuarta novillada de la temporada. Esto ocurrió frente a no más de 300 asistentes en la Plaza de Toros.

Lizama saludó de rodillas a pesar del penoso incidente ocurrido minutos antes, sin embargo, lo logro con éxito ante el aplauso de los asistentes. Una serie de gaoneras despertaron el interés del público que comenzó con el característico grito de “ole”. El novillero tomo el primer par de rehiletes y los partió a la mitad para así probar su calidad a los presentes en la Plaza de Toros que respondieron con una ovación. Alteno de la Concepción resistió a las banderillas, terminando con solo tres de ellas en su lomo, sin embargo, cayó a la segunda estocada después de haber embestido a su novillero.

Por su parte, Badillo no paso más allá del saludo al toro de Haro. El novillero, quien ya había participado en la tercera novillada de la temporada, espero a la llegada del novillo de rodillas. Sin embargo fue embestido por el toro siendo derribado al suelo, el novillero zacateco mostro dolor en la cabeza y abdomen al tomarse ambas con las manos. Mientras era asistido, volvió a ser golpeado por el novillo quien también lastimo a un miembro de la Plaza de Toros.

A pesar de no dar la vuelta al ruedo, el más aplaudido de la tarde fue Juan Pablo Herrera. El novillero hidrocálido logró clavar los tres pares en el lomo del novillo con gran habilidad incluyendo un giro ovacionado por los asistentes para evitar la embestida del toro. Sus arrucinas y trincherillas recibieron el “ole” del público que lo apoyo a pesar de ser golpeado en una ocasión por el novillo, sin embargo, requirió de 6 estocadas para derribar al toro, constándole esto la victoria.

El tercero fue para Emilio Macías, quien fue avisado por el toro en par de ocasiones cuando realizo una serie de gaoneras y casi fue embestido. Finalmente, fue golpeado al intentar una zapopina y mató al toro con una sola estocada recibiéndolo. El quinto de la tarde fue para Humberto Quevedo, quien mostro algunas navarras y logro dar la estocada final a pesar de ser derribado por el novillo. Rafael Reynoso cerró la noche con un inicio de zapopinas  y revoleras que emocionaron a los asistentes, pero fue embestido en dos ocasiones, requiriendo asistencia médica en la segunda, situación que no perdonó el público.

Reynoso se dirigió directo al sitio de servicio médico al finalizar la corrida en la Plaza México.

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