Por: Samantha Espino / Licenciatura JRF

Tal parece que en Chicago rompieron varios espejos, vieron miles de gatos negros, tiraron la sal y pasaron por debajo de una escalera, porque desde 1908 no han podido ganar una Serie Mundial. Pero este año las cosas podrían cambiar, ya que se encuentran en la postemporada y están cada vez más cerca de romper la maldición.

La última aparición de los Cubs en un clásico de otoño fue en 1945, cuando perdieron frente a Detroit, cuatro juegos a tres. Desde ese año no han vuelto a ganar la corona de la Liga Nacional. Esta sequía de falta de títulos se le atribuye a Billy Sianis, dueño de una taberna de Chicago llamada Billy’s Goat, y a su cabra.

Cuenta la leyenda que en el cuarto juego de la serie contra los Tigers, corrieron del Wrigley Field a Sianis y a su mascota, porque olía muy feo y molestaba a los aficionados. Por supuesto que el señor Sianis se molestó y dijo que los Cubs no volverían a ganar, y hasta el momento se ha cumplido su maldición.

Como un cuento infantil, se intentó contrarrestar el hechizo, pero un beso del verdadero amor no fue suficiente en este caso. En 1973, Sam Sianis, sobrino de Bill y nuevo dueño del bar, organizó junto con el periodista del diario Chicago Tribune, Dave Condon, una especia de exorcismo. En el que Murphy, descendiente de la cabra, caminó por una alfombra roja con un cartel que decía “todo está perdonado. Déjenme llevar a los Cubs al título”, pero no dio resultado.

Once años después, los nuevos dueños del equipo invitaron antes del primer partido, una vez más a una cabra, ahora llamada Sócrates, con Sam Sianis. Y ante un Wrigley Field repletó, dijo: “la maldición está levantada”, tras escuchar esas palabras sagradas, todo el público gritó de emoción.

A partir de eso, lograron una racha positiva, que les permitió ganar el título de división, cosa que no hacían desde hace 40 años. Con este impulso, llegaron a la final de la Liga Nacional, ante San Diego. Los Cubs estaban 3-2 adelante en la serie y solo necesitaban un triunfo más, pero en el último momento la cabra Murphy se apareció y se quedaron sin nada.

En 2003, se respiraba un aire de confianza y esperanza cuando el equipo de Chicago llevaba una ventaja de tres carreras sobre los Marlins. Además, estaba a seis outs de avanzar a la Serie Mundial. Pero un aficionado arruinó la fiesta, Steve Bartman evitó que Moisés Alou atrapara un batazo de foul, que significaba el segundo out de la octava entrada.

Por supuesto, Bartman se convirtió en la persona más odiada del estadio. Después de esto, el equipo de Miami anotó ocho carreras y después ganaron el sexto juego, dejando a los Cubs con un sabor amargo y el culpable de arrancarles el sueño fue un fanático.

En su momento nadie sabia quién era al fanático. Al día siguiente el Chicago Sun-Times público su información: un joven de 26 años que se dedicaba a la consultoría en computadoras y era entrenador de beisbol en una liga juvenil. Sus amigos lo describían como alguien callado e incapaz de dañar a alguien.

Debido al alboroto que causó todo esto, Bartman no se presentó al trabajo y se negó a hablar con los medios de comunicación. Sus vecinos salieron a defenderlo y declararon que jamás haría algo que intencionalmente lastimara a sus amados Cubs. Fue tanta la locura, que tuvo que recibir protección policiaca hasta que todo se calmó.

Desde entonces, Bartman ha permanecido en el anonimato y nadie sabe nada de él, como si jamás hubiera existido. The Chicago Tribune, publicó una entrevista con su agente, Frank Murtha, quien comentó: “él no es el tipo de persona o personalidad que quiere o desea atención, y mucho menos después de lo que ocurrió. Nada ha cambiado mucho y su único deseo es que todo esto termine en algún momento.”

También dijo que desde el incidente Steve no ha vuelto a pisar el Wrigley Field y ha rechazado hablar con cualquier medio de comunicación. Incluso, una persona se acercó a él porque quería hacer una obra de teatro de lo ocurrido y también se negó.

En otra ocasión, los organizadores de un evento de firmas de autógrafos le ofreció a Bartman $25,000 para asistir y estampar su firma en una fotografía del incidente; pero no acepto. De igual forma, rechazó la invitación que le extendió la organización de los Cubs para ser un invitado de honor en un partido en el Wrigley Field.

Este año podría acabar la maldición de la cabra. El siguiente paso es vencer a los New York Mets y coronarse campeones de la Liga Nacional, para llegar a la Serie Mundial y finalmente ganarla.

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