70 años de monumental Plaza México

Por: Arturo Abiaca / Licenciatura JRF

El francés Sebastián Castella, fue el triunfador de la corrida de aniversario de la Plaza México al cortar dos orejas. El coloso taurino cumplió 70 años, festejando con una corrida en la que también participaron Ignacio Garibay y Arturo Saldivar. Ganaderías de “Los Estancia”, “Manuel Martínez y “La joya”, fueron las encargadas del lote de toros de la noche.   

Un cinco de febrero siempre será más que especial para la plaza más grande del mundo. Hoy en su septuagésimo aniversario el festejo cumplió a manos del matador galo, quien a pesar de sufrir una cornada con su primer turno, volvió al ruedo y con su último toro de nombre ”Seda de oro” logró cortar un par de orejas.

 En el séptimo toro de la noche que fue de regalo, Castella lució lo mejor de su tauromaquia con todo y. Pases vistosos con el capote al ritmo de chicuelinas auguraban una buena faena. El capote lucio lento exquisito ante la poca movilidad que tenía el torero. El segundo tercio también tuvo su momento de brillantes, al colocarse los tres pares en perfecta colocación, pero el último par fue de recuerdo, ya que fue el último que ponía el banderillero Rubén Ávila, quien al termino de la corrida anuncio su retiro de los ruedos.

 Para el tercio de muerte sin duda la calidad de Sebastián brilló más que nunca. Comenzó con un toreo a la distancia, pasando al toro por la espada y sin moverse un centímetro. Después aprovechó con la muleta en todo momento la gran embestida del astada que lo catapultaba al éxito. Derechazos naturales con lentitud pusieron al publico en suspenso, viendo con que suavidad toreó el francés. Los naturales y a media altura se repetían una y otra vez, hasta lograr que en los tendidos se pidiera el indulto al toro. Un toro con bravura y embestidas en cada momento. El juez se negó a la petición y Castella preparó la espada, con la cual dio una gran estocada, que dio muerte a un gran animal. La plaza estalló y el triunfo llegó al premiarse con dos apéndices la gran faena que Sebastián realizó.

 Con su primer toro el matador galo sufrió un percance, al ser cornado a la altura de los testículos, herida que tuvo que ser curada en enfermería y que necesito de cirugía. Poco se pudo hacer con esa lidia, al igual que con su segundo toro, que salió muy falto de bravura y que provocó la petición de un toro de regalo.

 El diestro capitalino fue quien dio apertura a la corrida con el toro “Así soy yo” de 485 kg, con el cual mostró calidad en el toreo. Buenos quites con el capote en el centro del ruedo, los cuales presento de gran forma, al pasarse al toro muy pegada y lentamente. Ya en el tercer tercio Garibay terminó por lucir con la muleta, al dar quites a media altura y de gran manufactura. Lentirud y belleza al momento de lidiar. Al momento de muerte, Ignacio dio un estoconazo, que provocó la muerte instantánea del astado, argumento que bastó para ver varios pañuelos blancos en los tendidos, en petición de la oreja. Pero esa oreja nunca llegó, el juez no dio premio siendo abucheado por toda la plaza.

Ya con su segundo toro, no pudo mostrarse de gran manera. Hubo más torero que toro. El animal simplemente no quiso lidiar, provocando que Garibay sacará la experiencia y le pusiera la muleta en los pitones para arrastrarlo a embestir. Después donde hubo complicación, fue en la espada, ya que pinchó en varias ocasiones, dejando la lidia con un color tenue. 

Para Arturo Saldivar, sin duda no fue su noche. Para empezar por la llegada casi a tiempo a la plaza, a la cual tuvo que llegar corriendo para entrar exactamente a las ocho de la noche. Después para la lidia, simplemente no pudo mostrar su capacidad en el ruedo. El primer toro para Saldivar fue muy bravo en toda la corrida. El puyazo muy rápido y ligero recibido, dejaron a un toro entero, que quiso seguir muy poco a la muleta. La cual también fue lidia para Arturo, ya que solo pudo torear por un solo lado (derecho) ya que en la mano izquierda tiene una operación reciente.

 En su segundo turno, que fue el quinto toro de la noche, esto ya que se adelanto su participación, por la curación que estaba recibiendo Castella en enfermería. En ese momento surgió una similitud con aquel cinco de febrero de 1946, cuando “Manolete2 regresó a su toro por mala presentación. Así ocurrió con Saldivar quien pidió el cambio al juez, el cual fue concebido. Ya con el astado nuevo Arturo no pudo hacer mucho. Un toro muy bravo, que en el primer tercio tumbó a los dos caballos de picadores, dejó en claro la potencia que tenía. Instinto que no supo manejar el matador, que pocos pases le pudo arrebatar con la muleta, terminando, entre pitos, ya que la espada se le complicó y pinchó en varias ocasiones, teniendo que culminar con el descabelle.

 La Monumental Plaza México mostró una buena entrada para su aniversario. No fue un lleno, pero si lució gente en los tendidos y la afición respondió al festejo. Ahora la siguiente corrida será el domingo con el llamado “Cartel de descendencia”.

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