Por: Rodrigo Soto / Licenciatura JRF

Héroe, valiente, temerario, ídolo, campeón, figura, rebelde, son algunas de las palabras que podemos utilizar para describir a Johan Cruyff, pero sin lugar a dudas, la más adecuada, es la de genio. Desafortunadamente,  Hendrik Johannes Cruijff, perdió la batalla contra el cáncer del pulmón y el futbol  despidió  a una de sus grandes figuras, no obstante el legado que le dejó a este deporte, jamás podrá ser olvidado.

Desde su llegada al Ajax, demostró un enorme talento, pero fue hasta el arribo de Rinus Michels, que lo pudo explotar por completo. Con la escuadra holandesa, obtuvo 6 títulos de liga y 3 campeonatos de Europa. No obstante, su mayor logro, fue que junto a su entrenador, quien abandonó al equipo en 1971 para irse al Barcelona, crearon las bases para un sistema que revolucionaría el futbol y cambiaría la disciplina, para siempre.

El “Futbol Total”, es un sistema de juego que se enfoca mayoritariamente en el toque de balón, y en el juego ofensivo. Para lograr esto, se necesita que los jugadores cambien constantemente de posición y Michels, necesitaba a un comandante, un mariscal, un líder, un genio que lo pudiera hacer posible y para su fortuna, encontró en Cruyff a la persona ideal, para manejar este sistema dentro del terreno de juego.

El mediocampista, mejoró la técnica de juego con el Ajax,  los años en que su entrenador se había marchado al Barcelona y cuando se encontraron en el equipo español, lo terminaron de perfeccionar. Pero para el Mundial de Alemania 1974, lo que se vio dentro del terreno de juego, fue mágico. Con el “Futbol Total”, en su momento cumbre, la “Naranja Mecánica”  nombre que se le dio a la selección de Holanda, maravilló al mundo y parecía destinada a ganar la Copa, pero para su mala fortuna se toparon con el anfitrión en la final y no pudieron llevarse a casa el trofeo.

Llegó al Barcelona en 1973 y los ayudó a ganar su primera liga en catorce años y le propinó una “manita” al odiado rival, dentro del Santiago Bernabéu. Aunque no obtuvo muchos títulos como jugador con la escuadra catalana, su marca en España, llegaría años más tarde. Posterior a su paso en el Barcelona, transitó por diferentes clubes, hasta su retiro en 1984.

Su legado no terminaría una vez que colgó los botines, de hecho y aunque parezca difícil de creer, su huella en el deporte, creció aún más cuando fue Director Técnico. Inició en el Ajax, siguiendo los pasos de su mentor y les dio dos campeonatos de liga y una Copa de la UEFA, pero su mejor momento llegó cuando tomó las riendas del FC Barcelona.

Fue ahí, con una camada de jugadores histórica, que el holandés, maravilló a todo el mundo y dirigió a un equipo que se le conoció como el “Dream Team”. Ganó 4 ligas de forma consecutivas, además del primer campeonato europeo para los “blaugranas”. En total obtuvo 11 títulos con la institución, una marca que parecía insuperable, hasta que uno de sus mejores estudiantes, Josep Guardiola  se adueño de ella con 15 trofeos.

Después de que dejó al Barcelona en 1996, nunca más volvió a dirigir a un equipo profesional. Siempre una figura controversial, Cruyff enseñó que se podía jugar de atacando y divertida, sin preocuparse por mantener el resultado. Y como alguna vez lo comentó “El futbol siempre debe de jugarse de manera atractiva. Debes de jugar de manera ofensiva, debe de ser un espectáculo”. Demostró que le interesaba lo que pensaba el aficionado.

Muchas gracias, Johan. Gracias por tu toque, tu magia, tu clase, tu encanto, tu forma de jugar el deporte, gracias por tu inteligencia y tu forma de cambiar la táctica de esta disciplina, pero sobre todo, muchas gracias por hacer de este el mejor espectáculo del mundo.

 

 

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