Por: Juan Manuel Hernández / Bachillerato JRF

Tras ganar los dos primeros Masters 1000 del año y convertirse en el máximo ganador de estos, Novak Djokovic confirmó su dominio sobre todos los tenista. En Indian Wells demostró que sin jugar al 100% puede resolver los partidos, mientras que en Miami dejó claro que cuando está en su mejor nivel muy difícilmente le pueden rebatar un set.

 

Novak Djokovic se ha identificado por la famosa frase de Vince Lombardi: “Ganar no es lo más importante, es lo único”, ya que sólo ha perdido un partido durante el año. En los tres desafíos más grandes que ha tenido, en algunos juegos ha dejado dudas, pero al fin de cuentas le ha alcanzado para obtener el título.

 

Un gran deportista debe de saber ganar aunque no sea su mejor noche, y durante su carrera ha demostrado que aunque pierda sets o este apretado, sabe sacar la victoria y en su siguiente compromiso convertirse en un ser totalmente distinto. Un claro ejemplo de esto se suscitó en el Australian Open. Después de sufrir e irse a cinco parciales frente a Gilles Simon, en semifinales se vio un “Nole” diferente que le ganó a Roger Federer las dos primeras mangas por 6-1 y 6-2.

 

En cambio, se ha comprobado que al serbio tampoco se le complica mantener un buen nivel de tenis. En el Masters 1000 de Miami acabó con todos sus rivales en sets corridos, y únicamente se fue a una muerte súbita, la cual se la llevó por 7-5.

 

Asimismo, en las cuatro finales que ha disputado este año, su desempeño ha sido excelente. En dichos títulos que ha ganado en este 2016, no ha cedido ningún parcial, y ha derrotado a tenistas como Andy Murray, Rafael Nadal, Milos Raonic y Kei Nishikori.

 

De esta manera, el nivel que mantiene Djokovic lo llevará a ganar el tan anhelado Roland Garros, Cincinnati Open y Oro Olímpico; torneos que le faltan por conseguir.

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