Por: Ernesto Rodarte / Licenciatura JRF
Hace 80 años, el baloncesto le dio una medalla de bronce con sabor a oro a México. Fue en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, donde el deporte en conjunto daba su segunda medalla olímpica. Fue la única ocasión que el basquetbol mexicano quedaba en los primero tres lugares.
El «deporte ráfaga» apareció en nuestro país en el primer lustro del siglo XX. Sin embargo, fue en los años 20’s cuando el baloncesto tomó relevancia. El primer combinado nacional, derrotó a Cuba en los Juegos Centroamericanos de 1926, y a partir de ese momento el basquetbol mexicano vivió uno de sus mejores momentos.
Sabiendo que los estadunidenses eran los mejores en este deporte, México fue uno de los 23 países que tenían un representativo en el basquetbol en los Juegos Olímpicos. La selección mexicana era comandada por Alfonso Rojo de la Vega, quien con una base de jugadores capitalinos y chihuahuenses armó el combinado nacional.
Un 30 de abril se conocieron a los 12 basquetbolistas mexicanos que viajarían a Alemania en busca de una proeza olimpica. Rodolfo Choperena, Raúl Fuch, Carlos Borja, Andrés Gómez y Víctor Hugo Borja eran del Distrito Federal, Jesús Olmos, Miguel Miranda, Francisco Martínez y Greer Skaussen eran de Chihuahua; Ignacio de la Vega y José Pamplona (San Luis Potosí), y por último un veracruzano, Silvio Hernandez.
A pesar de que existía cierta incertidumbre alrededor de la selección, México enfrentó su primer compromiso. El resultado fue favorable para los mexicanos, 32-8 ante Bélgica. El segundo juego también fue una victoria ante los Japoneses por marcador de 28-2.
Para el tercer encuentro, apareció un «problema». Según varias fuentes, los capitalinos y los de Chihuahua no se llevaban bien (los del D.F no se la pasaban a los chihuahuenses y viceversa) y esto generó un conflicto el cual se vio reflejado en el marcador. Los filipinos derrotaron 30-32 a los mexicanos.
Con esta derrota, el tricolor cayó en la llave que los conducía a un enfrentamiento ante los estadunidenses. Rojo de la Vega habló fuerte con sus muchachos después de la derrota ante el país asiático. Y los jugadores mexicanos consiguieron la victoria en cuartos de final ante Italia con una pizarra de 34-17.
La semifinal estaba en el bolsillo, sin embargo, se enfrentarían a la potencia mundial, los Estados Unidos. El entrenador mexicano jugó defensivo, el típico 2 a 1, situación que generó cierta confusión en los estadunidenses. Al final, la derrota fue para los aztecas 25-10. Fue uno de los partidos con menos puntos por parte de los «gringos».
En el partido que nadie quiere jugar, los mexicanos obtuvieron el triunfo 26-12 ante Polonia, con el cual se colgaron el bronce en tierras alemanas. Y Adolfo Hitler fue el encargado de premiar a la selección mexicana.


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