Por: Juan Manuel Hernández / Bachillerato JRF

Dominic Thiem, la promesa del tenis, comenzó a dar frutos. El joven austriaco ha demostrado que no nada más tiene el talento, sino una mentalidad ganadora para sobreponerse a cualquier situación.  Los resultados hablan por sí solos, en unos pocos años llegará sin duda a ser el número uno del mundo.

 

Con la gran actuación que tuvo en Roland Garros al llegar a las semifinales y coronarse en Stuttgart, ha dejado claro que está para cualquier cosa. En el segundo Grand Slam del año se necesita condición y mucha mentalidad, cosa que demostró, ya que en muchas ocasiones vino de abajo para sacar el triunfo. Un claro ejemplo se suscitó en el Challenger 250 de Alemania, en donde salvó dos “match points” frente a Roger Federer.

 

Es verdad que desde que Rafael Nadal y “Su Majestad” hablaron maravillas sobre de su nivel las expectativas han sido muy altas, cosa que ha cumplido al estar dentro del top 10. En cuanto al físico se le ha visto muy bien, puesto que en ocasiones sus partidos se alargan más de lo normal.

 

Thiem es un jugador que arriesga mucho, por lo que algunas veces sus propios errores lo llevan a la derrota. Sin embargo, esto le ha ayudado y a la larga será muy benefactor para él, porque siempre salir a buscar el punto y no deja de intentar. También es muy inteligente al saber cuándo aguantar para después dañar. A diferencia de otros jóvenes que se han estancado como Bernard Tomic, Grigor Dimitrov, entre otros; ha tenido constancia para seguir adelante y dar el paso final.

 

En esta temporada se ha visto que puede brillar en cualquier superficie, tras ganar su primer título en césped. Es el jugador que más victorias tiene en este 2016, lo que indica que siempre está en las instancias finales y cuenta con el sacrificio y la entrega para disputar muchos torneos que le ayuden en cuanto a puntos y experiencia. Además, en los últimos 13 meses ha sumado siete títulos que lo convierten en una realidad.

 

El ser un joven no quiere decir que no sabe jugar partidos importantes. De los tres encuentros frente a Federer, los últimos dos han sido a favor del de 22 años. Contra Nadal, la serie está igualada 1-1 en lo que va de esta temporada, derrotándolo en arcilla, la especialidad del español. Esto significa que al momento de la verdad no se cae como otros chavos, sino que con calidad y cabeza logra plantearle buen partido a los mejores del circuito, mismos que ya tienen un lugar en la historia en de este deporte.

 

El ritmo que tiene Thiem y la concentración para no quitar los pies de la tierra lo llevarán muy pronto a la cima.

 

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