Por: Carlos Porras / Licenciatura JRF
Wayne Rooney se encuentra inmerso en la que podría ser la peor debacle de su carrera futbolística. El actual capitán del Manchester United apenas registra un gol en 12 partidos disputados en todas las competencias oficiales de la presente campaña. Por si fuera poco ha dejado de ser uno de los titulares indiscutibles del equipo que es ahora dirigido por José Mourinho. En el último partido de Premier League en el que los “Red Devils” cayeron 0-4 ante el Chelsea, ni si quiera fue convocado a la banca.
La calidad de “El niño malcriado” es algo que pocos se atreverían a poner en tela de juicio. Como no recordar el gol de chilena que le marcó al Manchester City en el 2011 o la sublime asistencia para Robin van Persie frente al Aston Villa en el 2013, un par de muestras de su calidad. Rooney debutó con el Everton en el 2002 apenas con 16 años de edad. Llegó a Old Trafford para la campaña 2004-2005, convirtiéndose en ese momento en el fichaje británico más caro de la historia para un futbolista menor de 20 años (25.6 millones de libras.) Hizo su primera aparición con el Manchester United un 28 de septiembre de ese mismo año y para sorpresa de todos anotó un hat-trick frente al Fenerbahçe en la fase de grupos de la Champions League. De ahí en adelante la carrera del nacido en Liverpool comenzó con una curva ascendente.

A lo largo de su trayectoria futbolística, el dorsal “10” se ha hecho con un palmarés impresionante. Dos Copas de Liga (Carling Cup o Capital One Cup); cinco Premier League; cuatro Community Shield; una FA Cup; un Mundial de Clubs y una UEFA Champions League. Además de distintos reconocimientos como: Premio FIFpro al Mejor Futbolista Joven (2004-2005); FIFA/FIFPro World XI (2011); futbolista inglés del año (2015); entre muchos otros. Además de ser hasta el día de hoy el máximo goleador histórico de la selección de Inglaterra con 53 tantos y está a solo tres de igualar a Sir Bobby Charlton (249) como el mejor artillero del Manchester United.
El presente de Wayne Rooney no es tan gloriosos como lo fueron sus años pasados. El antiguo camisa “8” de los «Red Devils», ha perdido en las recientes temporadas algo de protagonismo frente a la portería. A partir de la campaña 2012-2013 los números del atacante fueron en declive en comparación con los que había conseguido en los campeonatos 2009-2010 y 2011-2012 (34 goles) donde obtuvo sus mejores cifras. La llegada de Robin van Persie aunado al retiro de Sir Alex Ferguson y por consecuente el arribo de David Moyes y posteriormente Louis van Gaal son factores que han provocado que el capitán del Manchester United haya tenido que retrasar su juego. Además de su posición habitual como centro delantero, también se le ha visto como enganche, media punta, volante, incluso como contención. La excelente técnica de Rooney le permitió seguir luciendo en estas zonas de la cancha, pero era evidente que él prefería la delantera.
La llegada de José Mourinho al Manchester United para la campaña 2016-2017 parecía sería una plataforma para impulsar de nueva cuenta la carrera del “10” al frente del equipo. Pues en sus primeras declaraciones el estratega portugués declaró que con él, Rooney jamás sería un mediocampista. Al principio de la campaña el “Bad boy” apareció como titular en la mayoría de los encuentros, incluso anotó un gol en la fecha uno de la Premier League frente al Bournemouth. Apareció en el 11 inicial en los primeros siete partidos (todas las competencias) donde cosechó además de esa anotación un par de asistencias. Sin embargo, en la semana seis del campeonato local vs el Leicester City, apareció en el banquillo, parecía una cuestión de estrategia, pero a partir de ese momento la presencia de Rooney como relevo se hizo constante. Tanto así que su única aparición como titular a partir de ese momento ha sido frente al Fenerbahce por la Europa League, el resto a aparecido como sustituto excepto en el partido frente al Chelsea donde no fue convocado.
Con 31 años de edad la carrera de Rooney debería encontrarse en su mejor momento, buena condición física y madurez mental un par de condiciones que actualmente presenta y que a su edad son vitales para seguir en competencia. Es una realidad que en los próximos años el relevo natural del “10” serán tanto Marcus Rashford como Jesse Lingard, sin embargo, “El niño malcriado” aún tiene las condiciones para ser parte fundamental de este plantel. La gran visión de campo, la tranquilidad frente a la portería, los excelentes trazos, entre muchas otras virtudes son características que hoy por hoy ponen a Rooney por encima de muchos futbolistas en el mundo. Es natural que en la carrera de este tipo de deportistas aparezcan curvas descendentes en su rendimiento. Al tratarse de un jugador de más de tres décadas parecería la declive final de este, sin embargo, las cualidades que ha presentado el ariete a los largo de su trayectoria, permiten darle el beneficio de la duda. Pero, no cabe duda que hasta el día de hoy la presencia del internacional inglés dentro de la cancha todavía puede ser prolifera para el rendimiento del equipo.
Es demasiado temprano para que el mundo del fútbol se tenga que resignar a ver a un Wayne Rooney que ya no es protagonista en el Manchester United ni en la selección de Inglaterra. El momento algún día llegará, pero, no es ahora.


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