LA REINGENIERÍA ALEMANA

Por: Daniela Ávalos

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania era un país devastado. Ciudades e industrias quedaron destruidas por bombardeos de los aliados y por supuesto la economía cayó. La reconstrucción fue un gran proceso, 7,5 millones de alemanes fueron asesinados; el pueblo alemán se enfrentó a una etapa que nunca antes se había visto en la historia. El territorio germano estaba siendo ocupado por ejércitos de otros países, las ciudades eran escombros, millones de refugiados, la gente padecía de hambre y no tener un techo donde dormir. Con el paso de los años los alemanes empezaban a llevar una vida normal. Lógicamente la reconstrucción de la liga alemana de futbol estaba muy lejos de ser una prioridad, el pueblo estaba dividido.

En el mundial de Brasil 1950, Alemania no pudo participar ya que la FIFA los tenía en cuarentena; cuatro años después en 1954, Alemania seguía siendo un país en ruinas, un país dividido, una nación que se sentía confundida, pero surgió el milagro alemán, “El milagro de Berna”. A pesar de que la liga sufría de falta de fondos y sustentos económicos, Alemania pudo participar en el mundial de Suiza 54. El pueblo germano estaba decidido a recuperarse y salir adelante y para ellos el futbol era un reflejo de ese sentimiento.

Alemania pasó a la final, algo que nadie se imaginaba, le tocaba contra Hungría, una selección de Ferenc Puskás que llevaba cuatro años sin perder, era la favorita. La final se llevó a cabo en la ciudad de Berna, Suiza, donde el marcador lo abrió Puskás en el minuto 6, momentos después los húngaros le llevaban la delantera a los alemanes por dos goles. Max Morlock anotó el primer gol y Helmut Rahn consiguió el empate.

El pueblo alemán estaba paralizado, las calles se encontraban solitarias, bares llenos de gente viendo a la selección, un pueblo derrotado por la guerra que por primera vez levantaba la cabeza después de su pasado nazi gracias a esos goles. Helmut Rahn anotó el gol que los convirtió en campeones del mundo por primera vez, el gol que hizo que el pueblo estuviera orgulloso de ser alemanes. Un milagro alemán que sirvió para levantar un país destruido y convertirlo en la primera potencia económica de Europa.

Las ganas de salir adelante se transformaron en un balón, que levantó una nación para hacerla una de las potencias más importantes del mundo. Después de muchos años, Alemania no tenía miedo de sacar sus banderas a la calle y sentir orgullo por su país. El mundial de Suiza 54 logró sacar muchas sonrisas y dar gran felicidad a los germanos, un bienestar que hace mucho no tenían. Un partido se puede ganar con talento pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos.

A partir de esta victoria, la selección siguió creciendo y consiguió dos copas del mundo más, Alemania 74 e Italia 90, pero no siempre fueron los favoritos, la Europa 2000 sirvió como una alerta para los responsables del futbol alemán tras las derrotas contra Bélgica y Holanda, debido a esto la Federación alemana de futbol y sus clubes se reunieron para arreglar el problema y deciden invertir 10 millones de euros anuales para levantar el futbol germano.

El monitoreo de jugadores juveniles que tienen es más grande y profesional, el objetivo es lo que se puede lograr a futuro. Los clubes se encargan con las academias juveniles de dar 130 millones de euros al año, canteras de las cuales salieron muchos exitosos como Manuel Neur y Mesut Ozil.

La inversión es garantizar la calidad para los alemanes, por eso la Federación creó una academia como proyecto centenario. El objetivo es la sostenibilidad del futbol alemán. Quieren seguir desarrollándose, especialmente con el título de Brasil 2014, es muy importante no confiarse y pensar que tienen el éxito asegurado.

Es por eso que quieren seguir apostando por jugadores de calidad y así seguir logrando lo que hoy por hoy la bundesliga tiene, grandes promesas alemanas como Timo Werner y Leon Goretzka y una cantera con Mitchel Weiser, Maximilian Phillip, Willy Orban que son la nueva Alemania y firmes candidatos para Rusia. Joachim Low tiene mucho de donde elegir y solo 23 podrán ser llevados a la copa del mundo, una decisión muy difícil.

Alemania se ha dedicado a la formación y ha dado mucho fruto. Al parecer la receta alemana del éxito es invertir y gastar en sus talentos.

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