Por: Luis Cruz

La Selección Estadounidense de Futbol derrotó 3-0 a México en las Semifinales de la CONCACAF Nations League.

Sin ideas, atrabancado, inoperante, podrido; el nivel futbolístico mostrado esta noche por la Selección Mexicana, en lo que fue, el peor partido en la era de Diego Cocca, que apenas empieza. El futbol mexicano salió pisoteado, maltratado, de principio a fin, en una semifinal,que era el gran escenario para reivindicar y conservar el dominio de la CONCACAF.

Primera derrota de Diego Cocca como timonel mexicano, sexto partido consecutivo que no se le gana a la selección con la que está prohibido perder, algo que ahora es muy común.

Un partido terriblemente deshecho por el propiocombinado nacional, con un inicio en lo que parecía disputarse una guerra en el mediocampo, misma que McKennie con el paso de los minutos se encargó deavasallar. Hasta ahí, hubo dos equipos en el terreno de juego.

Empezó a tomar el balón Christian Pulisic, mismo que avisó con una jugada emulando a Giovani Dos Santos, la esférica le hizo un guiño al larguero. Fue ahí, cuando con galopadas londinenses dejaba atrás a los flojos, muy flojos, defensas mexicanos; que no le siguieron el paso durante todo el partido, el único que contrarrestó al “10” estadounidense fue el cansancio.

La bola, de aquí para allá, sin un solo defensa mexicano que alejara el esférico, le cae al ya mencionado Pulisic, que no perdona y de zurda, supera a un frío achique de Guillermo Ochoa.

se pone la verde y no pasa absolutamente nada; Uriel Antuna, que, como de costumbre, pasa de noche con sus burdos centros. Henry Martín, que si se tratara de anotarle al Mazatlán jugaría para la Roma, porque en Selección, en 18 partidos ha conseguido anotar 5 goles.

En el comienzo de la segunda mitad, otro golpe de realidad para el tri, Cesar Montes que en todo momento le ve el número a Pulisic, no lo alcanzó y la mandó a guardar para el 2-0, peor inicio imposible.

Un equipo mexicano, que no le pegó en el orgullo, no defendió su idea de juego, que bailó al ritmo de Estados Unidos, pero no terminaba la debacle mexicana; Israel Reyes, que le faltó ponerle la mesa a Ricardo Pepi, les entregaba en bandeja la goleada al conjunto de las barras y las estrellas.

México en cada partido ante el acérrimo rival, parece timorato, obediente, y por increíble que parezca, se refugia en trifulcas y en el famoso grito.

nconcebible el nivel tricolor, pasan directivos, pasan técnicos, pasan jugadores, hay algo que siempre está con la selección vaya a donde vaya; la afición, la que ocupa los primeros lugares en cuanto a asistentes en mundiales, la que abarrota el estadio que sea en Estados Unidos, la que vende casas y coches por estar ahí con su selección, la que pese al momento sigue apoyando. Pecarán de inocentes o simplemente no quieren ver la triste realidad.

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