Por: Christopher Isoard

Con 80 años de historia, el Hipódromo de las Americas ofrece una experiencia única, en la que se puede disfrutar de la velocidad de los purasangre acompañado de toda la familia.

A lo largo del día hubo nueve carreras en las que participaron ejemplares entre dos y tres años de edad, que dieron un fantástico espectáculo que llenó de emoción a la tribuna y a la fila para apostar.

El espectáculo de las carreras por si solo transmite mucha emoción, pero cuando te animas a apostar es cuando sientes la verdadera pasión y adrenalina por la que cientos de personas vienen semana con semana al hipódromo.

La pasión con la que los apostadores viven cada una de las carreras me hizo querer vivir esa experiencia. En la tercer carrera, disputada entre caballos de dos años que nunca habían ganado y que fueran nacidos en México, fue que decidí apostar, en esta carrera participaron cinco ejemplares de los cuales únicamente dos habían corrido antes, por lo que el pronóstico era complicado incluso para los más experimentados.

Arondir #2, Kunut Race #3, Piero #4, Quai Yamiro #5 y Quique #6 fueron los caballos que participaron y entre los que tenía que elegir. Después de preguntarle a algunas personas supe que el método para elegir puede variar, la primera y más complicada es leer sobre el caballo, conocer su ascendencia y su historial, las otras maneras son más sencillas y constan en elegirlo simplemente por gusto, y así fue como elegí apostar por Quique.

Quique es un purasangre nacido en 2021 que nunca antes había participado en una carrera, pero su sencillo nombre me llamó la atención y me hizo creer en el.

Al inicio de la carrera Arondir fue el que tomó la delantera con Quai Yamiro en segundo lugar, mientras que Quique se rezagaba en la cuarta posición, pero al llegar a la última curva Marcó Antonio Rodríguez, su jinete, lo despertó y en la recta final poco a poco Quique logró rebasar a sus rivales, llegando hasta la primera posición y así conseguir su primera victoria dentro del óvalo y mi primer victoria en las apuestas.

En el momento que aposté sentí como si fuera yo el que iba a correr, no perdí de vista a Quique desde que entro al óvalo hasta que llego al círculo de ganadores en el que me dieron ganas de meterme con el para abrazarlo y tomarme una foto. 

A la experiencia de ir al Hipódromo de las Americas y apostar no le hacen justicia las palabras. El estar rodeado de gente apasionada por el deporte, desde los aficionados hasta los trabajadores, que muy amablemente te explican todo lo que no entiendas, te contagia la emoción y te hace contar los días para poder regresar a este inmueble.

📸: Christopher Isoard

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