
Por: Imanol Cifuentes ///
El FC Barcelona y el Getafe empataron en el Coliseum tras 100 minutos de partido
El hombre volvió al coliseo, Bordalas volvió y se convirtió en héroe del Getafe al salvarlos del descenso, pero hoy, hoy volvió a mostrar esa faceta tan obscura que lo caracteriza, un fútbol que por muy poco se le puede identificar como tal, uno que salta todas las barreras, uno que va a sacar lo peor de sus rivales y no lo mejor de sus jugadores.
El planteamiento del partido para el Getafe era claro, no atacar, no tirar contras. defender y pegar, defender con todas las artimañas disponibles en el repertorio; codazos, patadas, insultos, presión constante sobre el árbitro, e incluso una constante invasión del cuerpo técnico del entrenador del Getafe en un intento constante de presionar a César Soto Grado, el protagonista de hoy.
Ilkay Gundogan, recién llegado de la liga de más alto nivel del mundo no pudo pasar una defensa rocosa que en varias ocasiones pasó la línea del fair play, la más clara cuando el defensor Damian golpeo el pecho de Ilkay con el codo y Soto Grado aunque estaba cerca decidió hacerse de la vista gorda, esa jugada fue la que definió la tónica del encuentro.
Un FC Barcelona con una clara falta de líderes, nadie de entre los 11 iniciales saltaba a reclamar una falta, ninguno iba a cuestionar las decisiones arbitrales claramente perjudiciales para el equipo culé, y esa falta de sangre al final fue la que definió el resultado, una mano dentro del área, dos tarjetas rojas en las que el delantero culé tuvo la oportunidad de uno contra uno y el defensor Djene puso fin a la jugada con una falta por detrás, todo esto trajo la desesperación al banquillo de Xavi, que salió escaldado por la misma, ya que tras una injustificable agresión de Rafinha tras múltiples provocaciones, César Soto Grado expulsó al brasileño en en la primera mitad, y así terminó el primer tiempo 0-0.
El segundo tiempo siguió la misma línea trazada por el primero, con la única diferencia que el Barcelona aún con 10 jugadores salió a ganar el partido, y por medio de presiones y ocasiones claras de gol, una falta agresiva del jugador Jaime Mata, que debió ser expulsado desde el primer tiempo, provocó su expulsión por doble amarilla dejando el partido tablas.
La guinda para el pastel arbitral de la noche fue cuando en los últimos compases del encuentro, Gavi bajó un balón para Ronald Araujo dentro del área de los de Madrid, y Ronald recibió una patada por debajo de la planta del pie, una acción clara de penal, el árbitro Soto Grado fue al VAR a revisar la jugada tras 2 minutos de indecisión, y terminó marcando mano en ataque de Gavi, una opción que no se había ni siquiera contemplado por el claro impacto del balón en el pecho del andaluz.
Así comenzó la temporada el campeón de liga, un empate en el Coliseum que no deja buenas sensaciones, aún con destellos de los jóvenes, Alejandro Balde, Lamine Yamal, Ansu Fati, y Abde que dejaron muy buenas impresiones en el campo de juego, lo que alumbra el camino a seguir de este Barcelona.
📸: @fcbarcelona

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