Por: Luis Fernando Medina

Tras dejar en el camino al Inter de Porto Alegre en los últimos 10 minutos del encuentro, el Fluminense, de la mano de Germán Cano, espera a Palmeiras o Boca Juniors en la gran final de la Copa Libertadores.

📸 A quien corresponda

Cita especial para el futbol Sudamericano: una de las semifinales de la Copa Libertadores, Internacional vs Fluminense.

El Internacional, sabía la importancia de volver a pelear la copa a cómo diese lugar, dado que, han transcurrido 13 años sin consagrarse en la competencia. El Fluminense, no pudo concretar en el juego de ida, por lo que visitó Porto Alegre con la ilusión de obtener el resultado.

Enner Valencia, en la punta del ataque, había planificado aumentar su racha goleadora. En el otro extremo del terreno de juego, el goleador argentino, German Cano, era la carta ofensiva más determinante de su entrenador. El Internacional en su casa se hace fuerte, por ello, el Fluminense tenía la intención de quitarle la posibilidad de regresar a una final de este torneo.

La grada se pintó de rojo sin ningún hueco por llenar. Saltos y cánticos enaltecidos por su férvida escuadra pintaron el estadio local. El humo comenzó a propagarse en las tribunas y los gritos eran ensordecedores. El estruendoso estadio Biera-Rio fue testigo del combate.

En la mitad de la cancha, hubo choques por la disputa de la esférica. En los primeros minutos del encuentro, Gabriel Mercado aportó solvencia defensiva desde el pitido inicial; Charles Aránguiz peleó cada balón, mientras la afición respondía eufóricamente.

El juego era híspido, la posesión no era clara para ninguno. Pero de pronto, el Internacional se mostró cómodo en el campo y comenzó a generar ocasiones en el arco rival. En pelota parada, llegó un centro desde la esquina a la posición del zaguero albiceleste Gabriel Mercado, quién remató cómodamente a un costado de la portería: el arquero Fábio Deivson, falló en la salida y se abrió el marcador.

📸 A quién corresponda

El mundialista argentino continuó brillante. La visita comenzó a tocar la pelota en busca de sacudirse, tras el duro golpe en el marcador. Al son de los tambores de la hinchada, la defensa evitaba que los balones cruzaran el área del portero charrúa, Sergio Rochet. El contragolpe parecía inminente como estrategia del conjunto local. El Fluminense tuvo la posesión, pero no logró tornarse peligroso en las ocasiones ofensivas, hasta que, ajustó la alineación de sus jugadores para inclinar el juego ofensivo a su favor.

El conjunto visitante seguía con la tenencia de la pelota. La intensidad la plasmó Mercado en todo momento. Rochet totalmente limpio de su uniforme, jugaba con los pies para colaborar en la posesión de su equipo. Marcelo, distinto al que jugó en la capital española, ocupó un rol más determinante en el medio campo dadas las circunstancias del encuentro.

El Fluminense buscó el camino a la contundencia, sin perder la tranquilidad. El experimentado brasileño pedía cada pelota, pero la zaga lo evitaba por encima de todo. Al seleccionador brasileño no le funcionaba dar libertad total de locomoción a Marcelo, que, incluso cruzó a la banda derecha para intentar potenciar el ataque. Tras una asistencia de Cano, John Kennedy empató la serie con un puntazo ante la salida de Rochet. Y seis minutos después, con una asistencia de taco, luego de una jugada que empezó en campo tricolor, Kennedy le devolvió el favor al artillero.

📸 @FluminenseFC

El Fluminense es el primer finalista de la Copa Libertadores, vino de atrás para luchar por levantarse con el trofeo por primera vez en su historia.

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