Por: Douglas Sierra //
Nadie despega en la liga inglesa, ya que el Liverpool y el Arsenal dividieron puntos en Anfield

La cima no tiene dueño definido en Inglaterra. Hace muchos inviernos que el trofeo de la Premier League no estaba tan en el aire como esta temporada. Y es que cada candidato a llevárselo ha tenido oportunidad para despegarse del resto, mas no lo ha conseguido.
Esta tarde en Anfield, el Liverpool y el Arsenal dejaron claro que la mejor liga del mundo vive un momento de anarquía; es decir, a diferencia de años pasados, no hay equipo que gobierne ni que se imponga del todo. Tanto los Gunners como los Reds dejaron pasar una oportunidad vital para asegurar el primer puesto.
Se percibe una competitividad más igualada ante la caída del Manchester City y el Tottenham, además de la irrupción del Aston Villa; por lo tanto, era fundamental que alguno de los primeros dos lugares de la Premier ganara. Gabriel Magalhães lo tuvo muy claro, y al tercer minuto, anotó el 0-1.

No obstante, el gol tempranero provocó que el conjunto dirigido por Mikel Arteta renunciara rápidamente a la posesión, algo ciertamente atípico. Quería robar a través de la presión en el campo del Liverpool, con unos mediocampistas vigilantes sobre la labor del japonés Wataru Endo en la salida de balón.
Jürgen Klopp sabía que los locales podían sortear lo anterior con mayor comodidad, entonces pidió a Trent Alexander-Arnold, su lateral derecho, que centralizara su posición para liberar al resto de jugadores y tener más receptores disponibles en mediocampo. Ahí, la fuerza del You’ll Never Walk Alone ganó.
El jugador inglés fue clave para atraer la atención de los elementos del Arsenal, mientras Mohamed Salah amenazaba constantemente al desmarcarse. Con esa fórmula, el Liverpool consiguió emparejar el cotejo. Alexander-Arnold ejecutó un gran pase largo al ‘Faraón’, quien no batalló en vencer a David Raya mediante un disparo cruzado a su primer palo tras una marca blanda de Oleksandr Zinchenko.

Curtis Jones también fue importante para encontrarle la espalda a la primera línea de presión de los Gunners porque fue la vía donde el Liverpool pudo dinamitar sus posesiones desde el mediocampo; sin embargo, no fue suficiente. Tampoco lo fue la insistencia de Gabriel Martinelli cuando intimidó con adelantar de nuevo al Arsenal en contraataque.
Por si fuera poco, la lista de lesionados ya tiene otro integrante: Kostas Tsimikas. El suplente de Andrew Robertson (también ausente por lesión) fue derribado en una disputa física con Bukayo Saka y provocó la caída de su entrenador encima de él. Se fracturó la clavícula. “Le daría la mía”, dijo un Klopp abrumado por la nueva baja del plantel.
El grito de desesperación del griego representaba fielmente la sensación de incertidumbre que invade a la Premier League. Nadie da el golpe sobre la mesa y los clubes no paran de perder oportunidades inmejorables para asumir el liderazgo, mientras los futbolistas llenan sin gloria los hospitales.

Deja un comentario