Las Chivas de Fernando Gago superan a los Bravos de Juárez en un encuentro lleno de magia y misterio, con goles de Antonio Briseño y Victor Guzmán.
Por:Diego Pio
En un duelo marcado por la tensión entre las redes contrarias y la misteriosa incapacidad de las Chivas para conjurar hechizos goleadores, el destino sonrió a los pupilos de Fernando Gago, quienes, como magos errantes, lograron conjurar un hechizo suficiente para derrotar 2-1 a los Bravos de Juárez en el Estadio Akron en el místico escenario del Clausura 2024 de la Liga MX.
Guiados por el «hechicero» Gago, los chicos de Guadalajara dominaron desde el inicio, aunque sus hechizos ofensivos parecían más desviados que un conjuro fallido de un aprendiz de mago. Fue entonces cuando, en un momento mágico, un tiro de esquina se convirtió en un encantamiento, donde la cabeza del noble Antonio Briseño, quien, como un valiente caballero, se lanzó de palomita para anotar al 33′.

La magia siempre viene con su cuota de peligro, y en el segundo acto, los Bravos, con sus propios sortilegios, empujaron con firmeza, pusieron a prueba la defensa encantada del Guadalajara. Incluso, un conjuro mal dirigido de Briseño amenazó con convertirse en su propia maldición, al acercar el balón a su propia portería.
Sin embargo, el «hechicero» Gago, en su sabiduría, convocó a la velocidad de Cade Cowell, quien infundió nuevo ímpetu al ataque rojiblanco. A pesar de algunos hechizos fallidos, como una contra mal conjurada y una asistencia desperdiciada, el Rebaño encontró su conjuro final en los dominios de Víctor Guzmán, quien, como un auténtico caballero de la frontera, convirtió un rebote del guardián Sebastián Jurado en un hechizo definitivo.
La celebración del segundo gol tuvo un toque de magia adicional, Guzmán y Cowell recrearon un ritual al estilo de los vaqueros del viejo oeste, como si fueran jinetes de una aventura mística. Pero la noche no fue perfecta para el Rebaño, ya que el debutante Leonardo Sepúlveda fue expulsado por una patada prohibida, y dejó al equipo con un hombre menos.

Fernando Gago como un mago con experiencia habló sobre la expulsión del aprendiz Sepúlveda: ”Leo hizó un grandísimo partido el miércoles en un torneo internacional. Cualquier jugador lo pueden expulsar”.
Como una reacción en cadena, el maleficio de la patada prohibida buscó su nueva víctima la cual fue el “maguito maravilla” Yael Padilla quien en labores defensivas tras la expulsión, ocasionó un tiro penal a favor de los Bravos. Castigo que aprovechó el jugador Angel Saldívar quien en unos ayeres vistió la playera del rebaño sagrado donde aplicó el tan temido hechizo de la “ley del ex”.

A pesar de las adversidades, el Guadalajara permanece como un faro en la tabla, en el cuarto lugar con 11 puntos, empatado con Tigres que aún no juegan esta jornada, mientras que los Bravos de Juárez languidecen en el último lugar, atrapados en los confines oscuros del Clausura 2024.

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