A pesar del buen funcionamiento del conjunto culé, los napolitanos consiguieron el empate de 1-1 en el partido de ida de los octavos de final de la UEFA Champions League.

📸: @FCBarcelona_es

Por: David Torrijos

La hora de la verdad le llegó al FC Barcelona y a Xavi Hernández para enfrentar al Napoli en los octavos de final de la UEFA Champions League. Encuentro el cual marcaba una posible despedida adelantada para el entrenador español, después de anunciar su salida del Barça al finalizar la temporada.

El estadio Diego Armando Maradona, fue el escenario del duelo, y los aficionados locales se hicieron notar desde horas antes del partido. Los blaugranas no se dejaron intimidar y rápidamente fueron a imponer condiciones, cuando buscaron presionar arriba y obligar al rival a equivocarse.

El ataque del Barcelona hacía sufrir a la defensa napolitana, que sentían la respiración de los delanteros en sus nucas, cada que intentaban salir de su área. Los aficionados culés se volteaban a ver sorprendidos con el juego que desplegó su equipo, “jugando así, tenemos muchos números para pasar, (a cuartos de final) desde mi punto de vista, era para ganar”, opinó Xavi Hernández sobre el funcionamiento de su equipo.

El asedio barcelonista no terminaba y cada vez era más complicado para el Napoli, que estrenaba entrenador. Francesco Calzona, que fue apenas presentado dos días antes del encuentro, fue el encargado de comandar al vigente campeón de Italia y con grandes esfuerzos, logró hacer creer a sus jugadores. “Los chicos creyeron que podían ganar hasta el final”, declaró el director técnico eslovaco.

Un pase milimétrico de Pedri fue una joya hallada para Robert Lewandowski, que con gran habilidad, condujo el balón hasta ponerse en comodidad de soltar el derechazo y hacerlo acariciar las redes.

Alex Meret tuvo una actuación sobresaliente y salvó a su equipo con atajadas clave, ante las embestidas rivales. Sus compañeros le respondieron y le quitaron la alegría al Barcelona cuando decidieron salir a toda velocidad a intentar conseguir el empate.

Victor Osimhen pasó a Íñigo Martínez como un torniquete de entrada, y João Cancelo, prefirió pedir una falta antes de hacer su trabajo: defender. Cerca del manchón penal, el nigeriano con contundencia magistral, puso el empate en el partido.

La esperanza está puesta en el partido de vuelta. “Vamos a definir en casa con nuestra gente y el apoyo de todos. Vamos a ir ahí a ganar y pasar de fase” dice Ronald Araújo, seguro de que evitarán una catástrofe.

“Gol perdonado, gol en contra”, es una de las frases célebres en el futbol, que en este partido se demostró que es una especie de ley en este deporte. Los aficionados napolitanos volvieron a alentar a su equipo, contagiados por el optimismo de sus jugadores que ahora, lo tienen que mantener para impulsar a su club a pasar a la siguiente ronda.

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