Red Bull Racing consigue el 1-2 en el inicio de temporada de la fórmula 1, y Max Verstappen obtiene la victoria número 55 en su carrera.

Por: Dalai Soto
Llegó la penumbra de la noche en Bahrein, el asfalto estába expectante por lo que sería la contienda más esperada durante tres largos meses, de la máxima categoría del automovilismo deportivo en el mundo.
20 motores rugían al ritmo que cada corazón palpitaba en el circuito, el viento, la noche y el cielo se alineaban para el tan ansiado regreso de la fórmula 1, y que mejor manera que recibirlo en la zona desértica de Sakhir.
Tras la vuelta de formación, las luces se apagaron, para marcar el inicio del Gran Premio. Max Verstappen surcó la pista con una largada impecable, para asegurar la cuerda y bloquear los intentos de rebase por parte de Charles Leclerc en la primera curva. En una maniobra magistral, logró distanciarse, con lo que creo un espacio de un segundo entre él y su más cercano competidor. La estrategia inicial del piloto de Red Bull prometía una carrera llena de dominio en cada curva del circuito.

Por su parte, en una salida con amplia determinación Sergio “Checo” Pérez quien partió desde el quinto lugar, aprovechó cada centímetro de la pista para arrebatarle la posición a Carlos Sainz Jr. La sincronización de una buena largada y la perfecta respuesta del RB20 le permitió ganar terreno en los primeros instantes de este gran premio.
La novedad también marcaba el inicio de esta competición, debido a la reciente modificación al reglamento la cual estipula que la activación del DRS fuera ahora programada para la vuelta dos, y no en la tercera como en años anteriores, esto trajo consigo un intrigante elementos estratégico desde los primeros compases de este gran premio.
A partir del tercer giro se hizo presente la dinastía del actual monarca de la categoría, “Súper Max” dejó caer el ímpetu y el hambre en el acelerador para marcar la primera vuelta rápida con un tiempo de 1:36:296, desde este punto la competencia se volvió un mero trámite para Verstappen, quien en ningún momento de la misma soltó la punta.
La destreza del piloto mexicano dio cita en la vuelta 7, “Checo” se benefició del rebufo que dejaba Charles Leclerc, para ejecutar un adelantamiento en su contra en la recta principal del circuito, algo que le permitió seguir en la escala de puestos.
La actuación de Leclerc en la pista no comenzó como se esperaba, el piloto monegasco enfrentó dificultades desde temprano. Experimentó alrededor de tres bloqueadas con sus neumáticos en las primeras curvas del sector uno de la pista, no conseguía encontrar el balance de frenada de su SF-24, y ante esto su ritmo se vio comprometido.
Ante esta situación Carlos Sainz Jr, su compañero de equipo pidió por la radio al equipo que se le cediera la posición ya que consideraba que su ritmo de carrera era superior. Con la negativa de Leclerc por dejarse adelantar, Sainz y el piloto monegasco se vieron envueltos en una batalla, en la que ambos dejaron por un lado el respeto, para dar lugar al instinto e ir al límite en la contienda, con la misma unidad de potencia, todo se resolvió en un mano a mano de habilidades en el que Carlos Sainz salió victorioso.

En el garage de Red Bull la estrategia de Hannah Schmitz fue notable, llamó a Sergio “Checo” Pérez para colocar el compuesto duro, para alargar el ritmo del mexicano con el pensamiento de hacer una sola parada en la recta final de la carrera, y guardar el juego de neumáticos blandos nuevos que tenían reservados para dicho momento.
Sergio “Checo” Pérez tuvo una buena gestión de neumáticos en los tres stints que experimentó durante las 57 vueltas de la contienda. En los últimos 19 giros del gran premio Carlos Sainz Jr amenazo con acercársele para pelear el segundo puesto, pero el piloto mexicano marcó buenos tiempos para mantener la brecha de cuatro segundos de diferencia entre el y el piloto del cavallino rampante, quien se tuvo que conformar con el tercer lugar.

Esto cerro la carrera con un podio que dejó el 1-2 para los pilotos de la escudería austríaca, además que otorgó un premio a la constancia mostrada durante los test de invierno y desarrollo del auto para Adrián Newey y Christian Horner.
“Hoy fue mejor de lo que esperábamos, teníamos un gran ritmo y la verdad que fue muy agradable manejar el auto hoy, fue un gran comienzo de año. Fue muy divertido, siempre es muy especial tener este tipo de días, no suceden siempre. Se sintió todo a la perfección”, mencionó Verstappen tras conseguir la vuelta rápida de la carrera, y su victoria número 55 en su cuenta personal.
Tras la destacada administración de las gomas “Checo” comentó: “Había gran diferencia entre compuesto y compuesto hay mucha curvas lentas en este circuito, y eso ayudó aún más a la gestión…”
Este resultado no solo afirma el deseo de Verstappen por igualar a Sebastian Vettel como tetra campeón mundial con Red Bull, sino que también muestra que ambos pilotos se encuentran en la búsqueda por conseguir un nuevo campeonato mundial de constructores.

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