La plaza de toros vivió por primera vez en su historia una disputa por la banderilla de oro, aplausos, abucheos pero sobre todo mucho “olé”.

Por: Gerson Brito
Uriel Moreno “El Zapata”, Antonio Ferrera y Francisco “Fran” Martínez disputaron lo que fue la primer batalla por la banderilla de oro, galardón que premia al mejor torero de la tarde y se elige con el grito y aplauso del público.

Cada uno tuvo dos oportunidades para lograrlo, con seis toros (dos por torero) que fueron proporcionados por Rancho Seco, todos de más de 500kg de bravura y agresividad.
El primero de la tarde fue Fran, joven que demostró control completo y unas agallas importantes para mantenerse firme frente al toro, a quien logró derribar y conseguir su única oreja de la tarde.

La tarde continuó con el Zapata, claramente favorito antes de comenzar; sin embargo, no tuvo la mejor noche dentro de la plaza y en su segundo intentó salió abucheado por la afición por su mala actuación.

Por su parte, Antonio Ferrera se ganó los aplausos del público con dos grandes actuaciones, una de ellas le otorgó dos pañuelos blancos y dos orejas del mismo animal.

Para el público la decisión estaba clara, Antonio era el ganador por lo mostrado aunque las votaciones dijeron lo contrario y el Zapata levantó la primer banderilla de oro de la Plaza de toros, decisión que molestó al público quien lanzó los colchones en símbolo de protesta.

La salida del Zapata estuvo rodeada de abucheos, mientras que Ferrera, pese a no llevarse la banderilla, fue sacado entre hombros y aplausos, la plaza tiene a su verdadero campeón, el español que ganó el respeto pero no la banderilla.

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