Con un doblete de Ramiro Arciga y un penal de Santiago Muñoz, la selección mexicana sub-23 consiguió derrotar a su similar Argentina por 3-0.

Por: Dalai Soto
Inicio el encuentro y el equipo argentino se hizo de la redonda, aún con los abucheos que caían sobre el campo cuando tenían la pelota, rapidamente comenzaron a buscar profundidad por las bandas, pero la defensa tricolor estuvo atenta para resistir los embates ofensivos.
México intentaba tener la iniciativa del partido pero para la mala fortuna del tricolor, no lograban cruzar el medio campo con balón controlado en el primer cuarto del encuentro.
La forma en la que el equipo visitante trasladaba el balón, se resumía en un juego de toque y toque, cambios de frente, un estilo vertical el cual incluía a los centrales en medio campo, y el centro delantero Luciano Gondou con la retención de la pelota para descargar hacia las bandas y profundizar en los costados, con Nico Paz o Santiago Castro pero tanto Alfonso Monroy, como Mateo Chávez estuvieron a la altura de la situación.

A medida que avanzaban los minutos en el campo de juego, la influencia de Rodrigo López y Jesús Gómez en la zona medular del terreno fue fundamental. Su capacidad para recuperar el balón y mantener la posesión no solo consolidó el control del encuentro, sino que también generó continuas situaciones de peligro para el equipo mexicano.

El partido tomó un ritmo diferente cuando Brayan González en un cambio de ritmo que inició en medio campo, consiguió dejar atrás a dos futbolistas argentinos, aunque al ingresar al área un choque con Gonzalo Luján ocasionó desestabilizarlo y que no terminara en un remate a portería. Algo que hacía sentir intranquilo a Javier Mascherano que desde su banquillo se le veía en un análisis de la situación junto a su cuerpo técnico.

Argentina respondió con una aproximación propia, pero Fernando Tapia demostró su habilidad al atajar el disparo, y arrebató aplausos de la grada.
Con el transcurso del juego, México se hizo dueño del balón, generó más oportunidades de gol contra la portería defendida por Iacovich, aunque la definición correcta no llegaba.

Argentina buscaba abrir espacios en la defensa rival y lo logró con Luciano Gondou, quien se destacó en la creación de oportunidades. Sin embargo, la brillante actuación de Fernando Tapia en un achique mantuvo el marcador inalterado, lo que frustró los intentos de gol del equipo visitante.
A pesar de los intentos de la albiceleste para tener presencia en la pizarra, se toparon con un arquero tricolor que respondió de manera eficaz cuando fue requerido.

La intensidad no cesó, y “Poncho” Monroy en un contragolpe desde la banda derecha dejó en el suelo al lateral Leandro Vega, para después mandar un potente disparo que fue desviado a córner.

La jugada del penal se gestó a partir de un preciso pase filtrado de Rodrigo López, quien buscaba a Santiago Muñoz en el área rival. Muñoz, hábilmente, realizó un giro que le permitió adentrarse en el área, pero fue derribado por Aarón Quiroz, lo que llevó al árbitro a señalar la pena máxima.

Después del pitazo el centro delantero Santiago Muñoz logró engañar al guardameta albiceleste para poner el primer golpe sobre la mesa.

A partir de la segunda mitad la escuadra albiceleste mostró mayor determinación, comenzaron con la búsqueda del dominio del partido a través de una sólida posesión del esférico y númerosas llegadas de peligro.

Hasta que la selección mexicana decidió que era momento de volver ir hacia delante. Un cambio de frente obra de Víctor López llegó hasta los botines del futbolista mazatleco Ramiro Árciga, que con un potente disparo raso batió a Iacovich e hizo explotar de euforia al Cuauhtémoc.
Con un equipo argentino cuyo orgullo estaba tocado, decidieron buscar emparejar el encuentro, ante esto el conjunto tricolor comenzó a encontrar espacios y mediante un contragolpe nuevamente Ramiro Árciga con un doblete, puso el sepelio de la selección sudamericana para así firmar el 3-0 final en la pizarra.

“Yo creo que toda esta generación en general, está decepcionada, es una pena no poder asistir a unos juegos olímpicos, yo creo que es una oportunidad que solamente en la vida del futbolista una vez tienes espacio de oportunidad…” sentenció el Director Técnico mexicano Ricardo Cadena tras la victoria ante Argentina.

El tricolor logró hacer una conexión casi de romance con 20,000 aficionados, algo que no se sentía desde hace mucho tiempo al menos en la ciudad de Puebla con un combinado nacional, las olas daban cita en la tribuna, al ritmo del “Olé” y los abucheos se hicieron presentes cuando los argentinos tomaban el balón. La energía que emitían los corazones de la gente alumbraron la grada, mientras la selección mexicana deslumbraba en el terreno de juego.


Deja un comentario