Los Orioles de Baltimore, con la desventaja en el marcador y el reloj en contra, lograron una remontada épica para vencer 4-3 a los Reales de Kansas City en el tercer juego de la serie.

Por: Isaac Poblete
El partido comenzó bajo un cielo amenazante que eventualmente cumplió su presagio, desató un diluvio que detuvo el juego durante cinco largas horas. Pero ni la lluvia ni la ventaja inicial de los Reales pudieron apagar el espíritu combativo de los Orioles.
Cole Ragans, abridor de los Reales, había tejido una telaraña sobre los bateadores de Baltimore, mantuvo el marcador en 3-0 hasta el octavo inning. Pero el bullpen de Kansas City no pudo sostener la ventaja, y los Orioles comenzaron a tejer su remontada.
La novena entrada se convirtió en el escenario de la hazaña. Con dos outs y la pizarra marcando 3-2, Ryan Mountcastle recibió un boleto crucial y Anthony Santander, el orgullo de Venezuela, conectó un sencillo que mantuvo viva la esperanza. Un toque de sacrificio y una base por bolas intencional llenaron las bases, prepararon el terreno para que James McCann se vistiera de héroe. Con un sencillo al jardín izquierdo, McCann selló el destino del juego, con un walk-off, le dio a los Orioles una victoria que parecía difícil.
Los aficionados que resistieron la prueba de la lluvia y la paciencia fueron recompensados no sólo con un triunfo memorable, sino también con la libertad de elegir cualquier asiento en el estadio y un vale para futuros juegos, un gesto de por su lealtad.
Por parte de los Reales, Maikel García y Salvador Pérez brillaron, pero no fue suficiente para detener el ímpetu de los Orioles.

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