Monterrey dividió sus emociones. Por la visita de Lionel Messi, los fanáticos aprovecharon para vestir su ‘10’ en el estadio.

por: Iván Araujo
“Lleve su bufanda del partido, su playera, su peluche”, un grito habitual en los estadios de futbol pero, este no era un partido habitual. El Gigante de Acero tuvo una cita especial y sus butacas se tornaron con tintes rosas, pues en el campo, los Rayados enfrentaron al Inter de Miami.
Niños, jóvenes y adultos vestían playeras de la Selección Argentina, del Barcelona o del Miami, todos con el mismo dorsal: Messi. Incluso, hubo felinos pintados de rosa: “Hoy especialmente al Inter de Miami, pero le voy a Tigres”, se escuchó mencionar a un aficionado tras cuestionarle a qué equipo apoyaba.

“La camisa no puede pasar”, le indicaron a un tigre que no quiso ocultar sus rayas. “Es por seguridad”, y tras la explicación procedió a tapar su jersey con una sudadera que nada tenía que ver con futbol.
Messi, el centro de atención, y Sergio Canales, estrella de Rayados, convivían con los fanáticos a las afueras del estadio, mientras otros preferían posar con sus bufandas del partido y con el Gigante de Acero en el fondo.

Pero no todo fue color de rosa, pues también hubo historias de decepción: “Venimos de Oaxaca, nos vendieron boletos falsos; pagamos $5,600 por ellos más $6,000 de avión cada uno”, contaban un padre y su hijo cabizbajos.
Llegó el silbatazo inicial y no faltó el aficionado rayado que se persignó, la plegaria fue escuchada pues los locales pasaron por encima a su rival. “Messi, Messi, ra ra ra…”, coreó la afición a Leo, sin importar el marcador o que este pertenecía al equipo rival.

“Que no se preocupe por la actuación de hoy, ni por la actuación de ningún partido. Es el mejor de la historia”, expresó uno de sus leales fanáticos tras la derrota del Inter 3-1 ante Rayados.

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