En el escenario del hipódromo, donde los caballos son las estrellas danzantes y los jinetes los maestros de ceremonia, el LXXVII Stakes Jockey Club Mexicano se desarrolló como un poema épico en movimiento.
Por: Darío Macías

“El Calamar”, con su imponente figura y musculatura perfecta, emergió como una fuerza de la naturaleza. Cada zancada era un despliegue de poder y elegancia, sus movimientos sincronizados con la destreza inquebrantable de Alejandro Gómez. Juntos, caballo y jinete, formaron una unidad perfecta, navegando por la pista con la precisión de un reloj suizo.

La recta final se convirtió en una obra maestra de suspense y emoción. “El Calamar” desplegó toda su potencia, como un rayo surcando el horizonte, dejando atrás a sus rivales y cruzando la meta con una majestuosidad digna de una epopeya griega. El rugido del público fue el aplauso ensordecedor que celebraba no solo una victoria, sino el nacimiento de una figura en el LXXVII Stakes Jockey Club Mexicano.

“Mas que nada gracias a Dios por una victoria más, tenía que aguantar la calma al ver que iba primero, seguiremos trabajando como siempre, queremos que sean muchos más clásicos ganados”. Comentó Alejandro al terminar la carrera.

En medio del clamor del público y la atmósfera cargada de adrenalina, los ojos del dueño, Guillermo Salinas, brillaban con una mezcla de orgullo y emoción incontenible. Al ver a “El Calamar” cruzar la meta en primer lugar, una oleada de satisfacción lo envolvió, como si cada sacrificio y cada esfuerzo hubieran culminado en ese glorioso instante.

“Es una sensación muy difícil de explicar, desde que nace el proyecto de tener el caballo, es algo trascendental, es un orgullo, una satisfacción increíble”.
Para todo el equipo que consiguió este triunfo no era solo un logro deportivo; era un símbolo de perseverancia, pasión y la profunda conexión entre un hombre y su caballo. La emoción del momento quedaría grabada en su memoria como un hito imborrable, un recordatorio de que, en el hipódromo de la vida, los sueños pueden galopar hacia la victoria.


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