Por: Douglas Sierra //
• Los Tres Leones sufren, pero consiguen el pase a los cuartos de la Euro tras una dramática remontada

Del borde del abismo a la dramática supervivencia. Hablar de algo más sería exagerado para una Inglaterra que, plagada de talento, pudo disparar al arco de Eslovaquia hasta después del 90’. Más empuje que futbol.
Gareth Southgate, el entrenador más criticado de la Eurocopa, sabía que debía tocar la pizarra. Posicionar a Trent Alexander-Arnold en el mediocampo simplemente no funcionó en la fase de grupos; Conor Gallagher tampoco. Un jovencito “Red Devil” de 19 años alzó la mano: Kobbie Mainoo.
Y sí, los Tres Leones fluyeron mejor en sus circuitos de pases. Declan Rice parecía un poco más acompañado, aunado al cambio de roles con balón (3-4-2-1): Kyle Walker como lateral bajo para alinearse con los centrales, mientras en banda esperaban Bukayo Saka y Kieran Trippier. Todo apuntaba a que por fin habría profundidad en el costado izquierdo.
No obstante, Inglaterra es como una caja de chocolates: no se sabe cuándo será dulce o amargo, y hoy se probaron ambos. John Stones estaba dubitativo cuando salía a anticipar y le tomaban la espalda constantemente. Iván Schranz se avivó y los puso contra las cuerdas.

El panorama no era alentador y el reloj se consumía. Southgate se limpiaba el sudor de la frente luego de mover sus piezas: Saka jugó de lateral izquierdo para dejar la parcela diestra a un Cole Palmer solicitado por muchos. A pesar de ello, no llegaba el ansiado tanto hasta un milagro tamaño Champions.
Marc Guéhi peinó un balón aéreo dentro del área y Jude Bellingham remató de chilena. Inglaterra estuvo a minuto y medio de quedar fuera de la Euro, pero fiel a la grandeza en la temporada recién terminada, el futbolista del Real Madrid empató el marcador. Hizo una acrobacia de otro partido.

“Sabes el impacto que puede tener en un partido y esos momentos explican por qué te quedas con él hasta el final. Los grandes jugadores impactan en los grandes juegos cuando los necesitas”, afirmó Southgate para elogiar a Bellingham.
Y como si se tratara de un simple trámite, al inicio de la prórroga Harry Kane selló la remontada de manera fortuita tras un remate machucado. En todo el juego, por más insólito que parecezca, los de la isla dispararon sólo dos veces al arco (sus dos goles).

Francesco Calzona, DT de Eslovaquia, sabe que su escuadra compitió y superó las expectativas: “Estuvimos a la altura de todos nuestros rivales y estoy muy orgulloso de ellos. Nos acercamos a conseguirlo, pero esto es el fútbol”.
Por su parte, el entrenador inglés se mostró confiado y aseguró que el equipo nunca perdió la fe: “Es extraño, pero nunca sentí que esta noche fuera el final de nuestro torneo. Aunque había esperanza y generamos caos, no imaginé que el remate fuera como fue”.
Si bien dos tiros a puerta indican perfección en la contundencia, la generación de peligro no está a la altura de lo que un plantel con tantas estrellas supone. Inglaterra dispone de todos los elementos para brindar pura dulzura, pero se posiciona en una cuerda floja que prolonga la amargura.

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