El recital de Cruz Azul le propinó una goleada a domicilio a los Rayados de Monterrey que nunca encontraron el marco cementero.
Por: Douglas Sierra
Acabará la noche y Rayados seguirá en busca del esférico. No hacía falta que Cruz Azul dominara en el porcentaje de posesión; los locales corrían detrás de la pelota desesperadamente sin saber qué hacer para detener a La Máquina.
“No es el equipo que yo quiero”, dejó claro “Tano” Ortiz. Y es que no importa lo que indiquen las estadísticas; las sensaciones fueron más que suficientes. Sin importar el cuadro que tengan enfrente, los Celestes ganan y dominan. La llegada de Martín Anselmi estaba destinada a cambiarlo todo.
La Noria ha pasado de ser un espacio de tempestad absoluta a uno de oasis perpetuo. Basta mirar la calma con la que Willer Ditta y Gonzalo Piovi circulan después de que Kevin Mier les pasa la bola a metros despegado su área. A eso, le suceden intervenciones en el mediocampo que esclarecen el panorama.
Tarde o temprano, el balón llegaba a las bandas y el resto fluía por sí solo. La agresividad por los carriles se ha convertido en el sello más reconocible de este equipo, a lo cual han sumado para el presente semestre a Jorge Sánchez y a Giorgos Giakoumakis, su flamante nuevo tanque en ataque.
Cruz Azul está tan endulzado con el gol que un cabezazo desde el corazón del área de “Nacho” Rivero puede terminar en la escuadra. También puede tener tanta suerte para provocar una mano cuando el rival defiende en zona de riesgo. Luego, está su letalidad cuando ataca al espacio, con un Rodolfo Rotondi que sacó de quicio a los laterales regios.
Hasta se atrevió Ángel Sepúlveda a colocar un disparo -aun recargado de un lado con poco ángulo- en el poste más lejano de Esteban Andrada. Es como si todas las piezas encajaran en un rompecabezas que estaba destinado a juntarse.
Y el deleite que presentan, así como su dominancia, ni siquiera están al alcance de unos Rayados que se dan el lujo de colocar a Sergio Canales, “Tecatito” Corona y Maxi Meza en una misma alineación. «Es un equipo que va a estar peleando el campeonato. Son esas noches que a nosotros nos sale todo y por ahí a ellos no les sale nada”, afirmó con modestia Anselmi.
La Máquina ya no sólo ha brindado un episodio de dulzura para la afición celeste; hoy tiene un proyecto sólido que pondrá contra las cuerdas a cualquiera y en el escenario que sea. Esta noche, los Rayados se ausentaron del Estadio BBVA, la casa de otro espectáculo pintado de celeste.

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