Javier Aguirre fue anunciado oficialmente como nuevo estratega de la Selección nacional, junto con Rafa Márquez como su auxiliar técnico.
Por: Douglas Sierra

La Selección Mexicana sí o sí tiene proyecto aunque carezca de un timonel fijo, y también marchará sin importar quién maneje el barco. Tras su pronta eliminación en la Copa América y la salida del banquillo por parte de Jaime Lozano, Javier Aguirre fue anunciado como nuevo entrenador del “Tri” hasta 2026.
“Es un orgullo que ya se piense a seis años. Hoy más que nunca veo con alegría que hay un proyecto; no es solamente llegar a salvar partidos de eliminatoria”, aseveró con desahogo y contundencia un “Vasco” que sabe que vivirá ya su tercer ciclo tricolor, después de dirigir durante los Mundiales de Corea-Japón 2002 y Sudáfrica 2010, contextos donde llegó de “bomberazo”.
Y es que la presentación en el Centro de Alto Rendimiento enfatizó de nueva cuenta en que esta designación sólo forma parte de un universo más amplio de medidas que implementará la Federación Mexicana de Futbol (FMF) para, de acuerdo con su criterio, atacar los problemas de raíz del balompié nacional.

El proyecto de seis años consiste en la selección de cuerpo técnico para el Mundial de 2026, el fortalecimiento en ciencias del deporte, la calendarización de amistosos en distintos puntos del mundo y el plan 365, cuyo fin es dar seguimiento a los futbolistas de selección durante todo el año.
“Vamos a jugar contra selecciones de todas las confederaciones a nivel mundial para estar preparados para cualquier rival. Seguimos buscando los mejores mexicanos en cualquier parte del mundo y vamos a hacer un incremento en las giras europeas”, prometió Ivar Sisniega, presidente de la FMF, para fomentar la competitividad en selecciones nacionales, además de la exportación de futbolistas y la profesionalización de entrenadores mexicanos.
Por ello, Aguirre se deshizo en elogios después de contrastar el panorama con respecto a sus gestiones previas: “No lo puedo decir que no a mi país. Hay un proyecto y una base importante hasta el 2030. Me ilusiona ver que se están haciendo bien las cosas y cómo ha mejorado todo”.
Pero hay un factor que el exentrenador del Mallorca reconoce: su vasta experiencia debía estar acompañado de un perfil más joven. Aunque intentó retener a Lozano como auxiliar, este rechazó el trato incongruente de la FMF. Como consecuencia, tuvo que acercarse a alguien con quien aseguró “está muy bien acompañado”.
Y en efecto, no fue presentado en solitario, ya que estuvo escoltado por un “kaiser” -uno reconocido por el futbol internacional-, también aludido como “El príncipe de Cataluña”: Rafael Márquez. Sorprendentemente, el michoacano decidió sacrificar las mieles de encabezar La Masía, academia de talla mundial, para incorporarse a una caótica Selección Mexicana con un rol secundario.

El mítico exfutbolista blaugrana explicó así su decisión: “La Selección representa mucho para mí. Jugar un Mundial en casa es algo que me motiva, y a esto yo le llamo «hacer un máster» con el mejor entrenador que ha tenido México en estos momentos. Sigo en mi proceso de formación y es una gran oportunidad para seguirme preparando”.
Pero había una duda imperante: cómo dos entrenadores con ideas de juego contrastantes se complementarán para conformar esta selección. A ello respondió el “Vasco” con un fuerte espaldarazo a Márquez: “No estoy peleado con ningún sistema y no es que estemos cerrados; hay experiencias de juego de una forma u otra. La gente joven me ayuda mucho”.
También Rafa dejó entrever que no tiene asegurada su continuidad, pese a su intención de asumir el cargo después del Mundial en 2026: “Quiero intentar, en el próximo ciclo mundialista, tener las riendas de la selección y seguir con este proyecto. Deseo devolverle muchas cosas que me ha dado”.

Fiel a su estilo, la personalidad fuerte de Rafa se manifestó cuando se puso en duda su compromiso con el “Tri” ante el cuestionamiento sobre dónde vivirá. “Voy a dejar todo otra vez por intentar hacer un buen trabajo en el área que me toque, viviendo aquí, allá o donde sea. Mi compromiso es total para poder hacer algo por mi selección”, afirmó con un visible ceño fruncido.
Además, los federativos saben que, al margen de los nuevos nombramientos, las formas con las que salió Jaime Lozano de la Selección Mexicana, a quien se le prometió lealtad total, carecieron de congruencia y calidez:
“No venimos a hablar tanto del pasado, que cometimos algunos errores, pero hoy es momento de ver hacia el futuro. Después de tantos años en el fútbol, obviamente cuando se dan los resultados se vienen por la cabeza, pero hoy tenemos mucha ilusión técnico como proyecto a largo plazo”.

De manera esquiva, justificó Duilio Davino, director de selecciones nacionales, el anuncio de Javier Aguirre como nuevo director técnico, luego de haber ratificado hasta el cansancio a Lozano meses antes pese a sus resultados desfavorables.
Así se presentaron a los nuevos personajes encomendados a ofrecer una participación histórica en la próxima Copa del Mundo, que se celebrará con el privilegio de localía. Bajo el tenor del caos provocado por la turbulenta gestión de Jaime Lozano y la FMF, entran al rescate dos figuras históricas del futbol mexicano, Aguirre y Márquez, quienes remarán contracorriente para no hundirse con un proyecto que, aunque determinado, ha perdido legitimidad.

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