El equipo alemán se llevó el oro en triatlón relevos mixtos, mientras que los equipos británico y estadounidense completaron los últimos dos peldaños del podio.
Por: Odiseo González
En una competición tan impredecible como los Juegos Olímpicos, todo puede suceder, especialmente en un deporte como el triatlón, que combina tres disciplinas y lleva a cada atleta al límite. Así se vivió una épica batalla, que culminó en un final de ‘foto finish’ y nos regaló un podio para la posteridad.

Desde el inicio, el británico Alex Yee tomó la delantera con una salida impecable en la natación y una poderosa actuación en la bicicleta, con lo cual pudo separarse del resto y obtener una ventaja crucial para el relevo de Georgia Taylor-Brown. Ella mantuvo la ventaja, pero el equipo alemán permaneció siempre al acecho, con una atmósfera de alta tensión.
El contraste con los pasados y silenciosos Juegos de Tokio era palpable, ya que las calles de París se llenaron de aficionados, que vibraban con cada movimiento de los atletas.
Sam Dickinson, encargado del tercer relevo británico, terminó la etapa de bicicleta seguido muy de cerca por el alemán, con la emoción al máximo, entregó el último relevo a Beth Potter, quien peleó con valentía para conservar la primera posición hasta la bicicleta. Sin embargo, la alemana Laura Lindemann y la estadounidense Taylor Knibb se acercaron rápidamente, envueltas en una densa capa de dramatismo.

En la última etapa de carrera, Taylor Knibb y Laura Lindemann alcanzaron a la británica para una lucha feroz por el oro. La estadounidense se colocó primero, seguida de la alemana que también superó a Potter, en los últimos metros de la carrera, con la multitud en alto, Laura Lindemann lanzó un sprint final impresionante y rebasó a Knibb para cruzar la línea de meta y conseguir una primera posición que dejó a todos sin aliento.
Con el oro asegurado para Alemania, la batalla por la plata se decidió en los últimos instantes, con la británica que dio alcance a la estadounidense y que cruzaron la meta prácticamente mano a mano, donde se tuvo que recurrir a la fotografía para determinar quién se llevaría el segundo lugar de la competencia.

Finalmente, fue segunda posición para Gran Bretaña y presea de bronce para Estados Unidos. En una competencia de intensa emoción y demostración del más puro espíritu olímpico, que quedará grabada para siempre en la memoria del equipo alemán, el cual logró lo que todo atleta sueña, una medalla de oro.

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