Los Halcones Rojos de Veracruz demostraron su capacidad para enfrentar a equipos de alto nivel y así, asegurar su posición en los lugares de repesca.

Por: Saúl Galindo
El sonido del silbato marcó el inicio, ambos equipos mostraron una feroz determinación. Los Halcones de Veracruz, bajo la dirección de Carlos Rivera, exhibieron una defensa implacable y una ofensiva precisa. Deshawndre Washington brilló con 33 puntos.

Por otro lado, los Diablos Rojos del México, bajo la dirección del argentino Nicolás Casalánguida, no se quedaron atrás. Avry Holmes, con 22 puntos, y JJ Ávila, con 19, fueron los pilares ofensivos del equipo capitalino.

Desde el inicio del partido, los Halcones Rojos desplegaron una defensa en zona 2-3, lo que les permitió cubrir eficazmente las líneas de pase y obligar a los Diablos a optar por tiros desde el perímetro.

Una estrategia efectiva para limitar las penetraciones al aro y obligar a los tiradores de los Diablos a buscar opciones desde fuera del arco; llevó el marcador a un 26-25 para los Halcones al finalizar el primer cuarto.

Los de Veracruz destacaron por su capacidad para ejecutar transiciones rápidas. Cada vez que recuperaban el balón, buscaron salir rápidamente al contraataque y aprovechar la velocidad de Deshawndre Washington y Jerry Jefferson. Esta estrategia les permitió anotar puntos fáciles y mantener la presión sobre la defensa de los Diablos.

Por otro lado, los Diablos Rojos optaron por una defensa hombre a hombre, con ajustes constantes para evitar los desmarques y cortes hacia el aro de los jugadores de los Halcones. Esta táctica requirió una comunicación constante y una gran capacidad de reacción para evitar que los Halcones encontraran espacios libres.

Los escarlatas capitalizaron la presencia de Joshua Ibarra y la habilidad de Avry Holmes, para penetrar al aro y anotar puntos en la zona de llave, lo que les permitió cerrar el primer periodo con una ventaja de 53-50 a favor de los locales.

“En el primer tiempo nos anotaron 50 puntos. El partido era muy peligroso y nunca pudimos dar ese quiebre; como lo hicimos ayer en el tercer cuarto. La debilidad que tuvo hoy el equipo fue la defensa, y eso conspiró contra nuestras posibilidades de ganar,” afirmó Casalánguida.
La segunda mitad mantuvo la tendencia de juego y el tercer cuarto mantuvo el intercambio de puntos en ambas canastas y eso llevó a un periodo parejo que, con dos minutos y siete segundos en el tablero, tenían un marcador 71-71 y al finalizar el tiempo de ese periodo, las cosas estaban 76-76.

Los Diablos Rojos, basaron su ataque en el juego de media cancha, al utilizar pantallas y bloqueos para liberar a sus tiradores. Avry Holmes y JJ Ávila fueron los principales beneficiados de estas jugadas, lograron encontrar espacios para lanzar con comodidad. Además, la presencia de Joshua Ibarra en la zona pintada fue crucial para asegurar rebotes ofensivos y generar segundas oportunidades de anotación.

En el tercer periodo, el equipo del puertorriqueño Carlos Rivera, emparejó 76-76; recargado en la efectividad del estadounidense Deshawndre Washington.

En el último cuarto, la defensa de los Diablos no pudo frenar los embates de los Halcones, quienes mostraron una excelente precisión en los últimos cinco minutos. Esto les permitió cambiar el marcador de 87-84 a favor de los locales a un resultado final de 100-95.

Los Halcones Rojos de Veracruz, dirigidos por el puertorriqueño Carlos Rivera, sorprendieron a los del argentino Nicolás Casalánguida, al vencerlos 95-100 para afianzarse en lugares de repesca de la liga mexicana de baloncesto.

“Ofensivamente, los Halcones estuvieron muy certeros. Todo lo que generó Washington, un jugador muy significativo en el uno contra uno, fue clave para ellos. Se apoyaron en su habilidad y nosotros no fuimos capaces de detener todo ese circuito,” mencionó Casalánguida.

Deshawndre Washington fue el mejor jugador del partido con 33 puntos, seis rebotes y cinco asistencias.

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