Impresionante noche en la Plaza de Toros de la Ciudad de México, en donde se combinó religión, tradición, toros, toreros y mucho más…

Por: Diego Rodríguez
El evento comenzó a las 8:15 pm con una pequeña misa dedicada a la Virgen María, donde vimos a gente de la iglesia vestida de blanco, el Padre y por supuesto a los tres jinetes: (Fernando Robleño, Arturo Saldívar y Diego Sánchez), que dieron una vuelta al escenario donde luego empezó la magia.

El primero torero en salir fue el madrileño Fernando Robleño, que es conocido por su gran habilidad, y con una carrera destacada. Pero esta noche tuvo un poco de problemas al matar al toro, ya que en el primer intento no tuvo éxito al clavarle la espada, pero en la segunda oportunidad consiguió el objetivo.
Fernando se despidió entre aplausos y abucheos por parte del público debido a su actuación que dejó que desear.

El segundo toro (Santo Tomás) decepcionó a todos ya que no cumplió con las expectativas deseadas y gracias a eso lo tuvieron que cambiar.
La tensión del público aumentó con la llegada del segundo torero, Diego Sánchez, hijo del matador de toros Luis Fernando Sánchez. El jóven de 26 años hizo una gran participación esta noche, con su muy buena estocada, logro cerrar perfectamente su faena donde el público lo reconoce y le aplaude.



Ya el tercer y último torero de la noche el jalisciense Arturo Saldívar que es conocido por su estilo elegante y su habilidad en el ruedo. Igual que su compatriota Diego Sánchez hizo una gran actuación donde respondió perfectamente donde mató al toro con una perfección única y con un estilo como solo Arturo lo sabe hacer y gracias a eso se llevó la ovación del público.




La celebración terminó con los tres toreros juntos en el ruedo despidiéndo al público agradecido por toda la pasión y el apoyo obtenido esta noche.


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