Por: Issac Martínez
Era Fernando, un muchacho sin lana,
con sueños de grandeza y fuerza en el alma.
De Sonora pa’ L.A. su destino cambió,
y a punta de “screwball” al mundo asombró.
La Catrina lo miraba, con una gran sonrisa,
viendo su magia, su curva precisa.
“Fer”, le dijo, “en los Dodgers eres genial,
ay que ver juntos como ganan la serie mundial”

Fernando suspiró, con su guante en la mano,
pensando en su infancia, en aquel sueño lejano.
De pobre a leyenda, ¡quién lo iba a decir!
con su “snowball” eterno, nos hizo a todos vivir.
“Vámonos, Valenzuela”, la Muerte insistió,
“serás inmortal en cada ovación.”
Y así partió Fernando, dejando su huella,
con Dodgers y México en cada estrella.


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