Por: Issac Martínez
Joserra con la Catrina se sentó,
charlando de sus notas, a más de uno incomodó.
Con cara de enojado, a José Ramón le costaba entender,
y a la huesuda le dijo: “Hasta el día de mi muerte, la verdad habré de defender.”
La Catrina, molesta, no podía comprender
cómo dejó sin Mundial a México también.
El chaparro le respondió, con tono tenaz:
“Con mi legado, logré trascender, ¡y eso es veraz!”

La Catrina al escucharlo se moría de risa,
pues hasta Faitelson lo abandonó sin prisa.
Su “discípulo” fiel se fue a Televisa,
demostrando que al final el dinero lo hechiza.
Para colmo, la huesuda ya no va a hablar,
pero como castigo final mi amigo,
su tumba en América habrá de quedar,
junto al equipo que le causó tanto desamparo.


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