En una final llena de adrenalina y giros inesperados, el Autódromo Hermanos Rodríguez se convirtió en el escenario de una revancha anhelada, donde la lucha y la perseverancia definieron el destino de los pilotos en la NASCAR México Series.

@saulgalindomtz

Por: Dalai Soto

Los azares del destino guardaron un final de ensueño para el piloto internacional mexicano Rubén García Mateos, quien cerró una temporada marcada por la incertidumbre y la lucha. La última carrera de la temporada se convirtió en un momento catártico que se entrelazó con la memoria de su amarga experiencia en la final del año anterior.

En esa ocasión, un contacto desafortunado con Salvador de Alba había desvanecido sus esperanzas de alzarse con el título de la categoría, algo que dejó una herida que solo el tiempo podría curar.

Ahora, el rugido de los motores V8 de los Stock Cars resonaba con una intensidad renovada, mientras García Mateos se preparaba para desafiar no solo a sus rivales, sino también al fantasma de un pasado reciente.

El óvalo del Autódromo Hermanos Rodríguez se extendió ante él como un lienzo en blanco, listo para que su historia se escribiera de nuevo, esta vez fue con tintes de triunfo, donde consiguió consagrarse como pentacampeón de la Nascar México Series.

La carrera comenzó en un tenso silencio en el óvalo, interrumpido solo por el rugido de los motores. Abraham Calderón se lanzó con precisión, al realizar una maniobra arriesgada en la curva 4 que le permitió ganar dos posiciones y apoderarse del liderato. En contraste, Rubén García Jr. quedó atrapado en un letargo inicial y cedió valiosos lugares.

El giro 9, tras el regreso del safety car, se convirtió en un duelo cerrado entre Calderón y Jake Cosío. La adrenalina vibró en la pista mientras Calderón impuso su ritmo, aprovechando su trazada superior.

El safety car se convirtió en protagonista tras dos accidentes, uno de Koke de la Parra, lo que llevó a banderas amarillas que enfriaron el ambiente. Rodrigo Rejón, con una táctica audaz, atacó en la curva dos y avanzó a los primeros lugares, así mismo logró adelantar a Calderón.

Al llegar el Stage, Rejón se estableció como el líder indiscutible, mientras Calderón solo necesitó mantenerse en segunda posición para coronarse campeón.

Al caer la bandera verde, Julio Rejón emergió decidido a no ceder terreno, con Calderón y Cosío al acecho, listos para atacar. La tensión entre los tres pilotos fue palpable, y la pista, desgastada, se convirtió en un frenesí absoluto, donde cada giro del volante representó un desafío.

Calderón sintió el impulso de la multitud, y con cada vuelta que pasaba, la meta se acercaba un poco más. Sabía que su momento estaba por llegar, y la gloria del campeonato dependía de su habilidad para resistir la embestida de sus oponentes y mantener el control en el asfalto ardiente.

Los tintes dramáticos jugaron a favor del desenlace, que resultó favorable para el piloto de la escudería Canels, Rubén García Mateos. A tan solo tres giros del final de la contienda, una falla en el motor del auto número 2 de la escudería Telmex, pilotado por Abraham Calderón, puso fin a su carrera y con ella a las posibilidades de un título que, sin ser culpa suya, se esfumó de sus manos.

Rubén García Mateos quien ocupó el quinto lugar de la contienda, al estar por delante de Xavi Razo y Alex de Alba, se proclamó como el monarca de la temporada 2024.

La bandera a cuadros ondeó, lo que marcó no solo el final de la carrera, sino la celebración de un sueño cumplido: su consagración como pentacampeón de la Nascar México Series.

García Mateos emergió del asfalto con un espíritu renovado, recordando que, en el mundo del deporte, la victoria no siempre llega sin lucha, pero cuando lo hace, su sabor se convierte en el néctar más dulce para quienes nunca bajan los brazos.

Edición: DP

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