El estratega Portugués aseguró que fue sorprendido por el planteamiento de Jardine, tras la derrota de su equipo en la ida de los cuartos de final

Por: Dalai Soto
Rodrigo “Búfalo” Aguirre iluminó la senda americanista hacia las semifinales, dejó una marca indeleble con su doblete. Con cada gol, despojó a los Diablos Rojos del fuego que los había convertido en un vendaval imparable semanas atrás. Aquella tormenta escarlata que humilló a los azulcremas en la última jornada parecía un recuerdo borroso, reemplazada ahora por un equipo apagado, incapaz de resistir la fuerza del “Búfalo”.
La escuadra escarlata sucumbió ante la embestida del juego directo azulcrema. Desde el primer silbatazo, lo que debía ser una cancha de fútbol se convirtió en un cuadrilátero de césped, donde el América asumió el papel de único contendiente. Cada balón largo era un gancho al hígado, cada desborde un jab certero, y el Toluca, atrapado en las cuerdas, nunca encontró la manera de devolver el golpe.

“No hemos sabido jugar el juego… Fuimos atrás de ellos (América) y lo pagamos caro, hoy hemos caído en la trampa del América”, puntualizó Renato Paiva sobre el rendimiento de su equipo.
La visita se condenó con sus propios yerros. La mala marca, la escasa posesión larga y la ausencia de una salida limpia con el esférico se transformaron en los verdugos invisibles que cavaron su tumba. En ese mar de desacierto, entregaron las llaves del partido al América, que, astuto, no dudó en convertir esos regalos en una ventaja crucial para la serie.
“En un balón largo de América nos pillaron la espaldas e hicieron el 2-0, fue un partido muy descaracterizado de lo que es nuestra forma de jugar”, aseveró el estratega Portugués.
La línea de cinco terminó por sonreírle a André Jardine, quien, consciente de que una de las principales armas del juego ofensivo del Toluca se da a través del dos contra uno en las bandas, por lo que encontró la manera de neutralizar el ataque de Renato Paiva, y aprovechó los contragolpes para sentenciar a la visita.

“Lo que mi equipo no ha sabido hacer es mover el balón de un lado al otro, activando las laterales para mover la línea de cinco e intentar ganar esa profundidad, sea por los laterales, por movimientos de ruptura o por centros, no hemos conseguido hacer eso”, enfatizó Renato Paiva.
Por su parte, André Jardine no ocultó su satisfacción con el desempeño de Rodrigo Aguirre, autor de un doblete que inclinó la serie en favor del América. El primero llegó con un certero remate de cabeza a segundo palo, producto de un centro de Brian Rodríguez. Mientras que el último clavo en el ataúd de los choriceros, lo colocó con un balón sutil picado ante la salida de Thiago Volpi en un mano a mano.

“Es una noche importante para el, para eso lo trajimos, no tenía duda que era un delantero de mucho nivel… Estoy muy feliz por el, me imagino que está viviendo una noche de esas que trabajo mucho para vivir, y será la primera de muchas”, expresó el entrenador bicampeón del fútbol mexicano.
El América cerró la noche con la serenidad del que conoce su destino. La redonda obedeció a los pies que mejor la trataron, mientras el ímpetu de Aguirre y la estrategia de André Jardine marcaron el compás de una melodía que Toluca no pudo interpretar. Los Diablos, que durante el torneo regular fueron incendiarios, en este primer capítulo de la serie quedaron atrapados en su propia ceniza.
DS


Deja un comentario