Los Capitanes, erráticos y con problemas ofensivos, no pudieron contener a los Vipers.

Por: Saúl Galindo
El jugador más valioso de los Vipers fue Nate Williams, quien brilló con 25 puntos, 6 rebotes y 1 asistencia en un desempeño que demostró por qué es considerado un talento NBA. Y es que Williams, quien actualmente tiene un contrato de dos vías y puede recibir el llamado de la organización de los Houston Rockets en cualquier momento, lo que lo convierte en un gran potencial para ascender a la máxima categoría del baloncesto estadounidense.

El partido entre los Capitanes de Ciudad de México y los Rio Grande Valley Vipers fue un duelo de contrastes. Los visitantes, liderados por su entrenador Robbie Keck, con su estrategia de cerrar filas y no permitir que los errores se repitieran fue clave para la victoria, al ajustar durante el partido, especialmente en situaciones de alta presión y juegos clutch.
Los Vipers establecieron su dominio en la duela, con una defensa sólida que limitó a los Capitanes a apenas 45 puntos en la primera mitad. La ofensiva de los Vipers, aprovecharon con habilidad las 11 pérdidas de balón de los Capitanes, con cuatro titulares al encestar 14 puntos cada uno.

Con excelentes movimiento sin balón, crearon espacios y oportunidades de tiro. Sus jugadores perimetrales se movieron constantemente, al buscar desmarcarse y recibir el balón en posiciones favorables. Un balance entre su juego exterior e interior, lo que les permitió mantener una ofensiva fluida y difícil de proteger.

Los de Rio Grande Valley, vestidos de gris y rojo, mostraron una precisión en su juego. Los Capitanes, por otro lado, se mostraron erráticos y lejos de su mejor versión. Los triples fueron un punto débil, con sólo 6 de 21 intentos acertados, lo que resultó en un pobre 28%. En el primer periodo, apenas lograron encestar uno de doce intentos, dejaron mucho terreno por recorrer con un marcador de 68-45 al medio tiempo.
«En ningún momento logramos ser el equipo que aspiramos a ser. Nuestra defensa fue floja, nuestros duelos individuales fueron deficientes. Cuando no estamos activos en defensa, no cubrimos los espacios y no realizamos el trabajo ofensivo, se vuelve difícil construir un ataque sólido. Todo esto se reflejó en el marcador final”, aseguró Ramón Díaz.

Los Capitanes parecían un equipo desgastado y sin energía, lejos de la determinación y pundonor que los caracterizó en sus primeras victorias como visitante. Una falta de cohesión en sus movimientos, sus jugadores interiores no lograron involucrarse efectivamente en la ofensiva, lo que limitó sus opciones de ataque.

Un marcador que contrasta con el promedio de 58 puntos que habían anotado en la primera mitad hasta ese momento. La diferencia se amplió a 30 puntos en el tercer periodo, y aunque los Capitanes lograron reducir la brecha a 13 puntos en un momento, los Vipers aceleraron nuevamente para asegurar la victoria y demostrar su dominio en el partido desde el principio a fin.
«Reiniciar y redescubrir nuestra identidad en la cancha. Para lograrlo, debemos aprender de nuestros rivales, estudiar su presencia en la cancha y su manejo del balón. Debemos volver a los pilares fundamentales del juego y reconectar a nuestros jugadores para recuperar nuestra esencia y competitividad”, sentenció el head coach de los Capitanes.


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