Su gestión de 18 meses estuvo llena de buenas intenciones solamente, mensajes en video y nula efectividad en los planes.

Por: Carlos Barrón

Juan Carlos Rodríguez dejó libre el puesto de comisionado al hacerse a un costado luego de sentir la frustración por no lograr unidad entre los dueños.
Más allá de eso, se fue herido en su orgullo porque había conseguido la aceptación de Apollo Global Management para el Fondo de Inversión a la Liga MX y quedó mal parado ante ellos.

Quizá nunca entendió “La Bomba” Juan Carlos Rodríguez que buceaba entre tiburones sin ningún tipo de protección, salvo la aparente que le daban los jerarcas televisivos que lo acomodaron, primero en un puesto de presidente ejecutivo y después en el del inventado cargo de Comisionado.


Rodriguez arribó a su puesto en mayo de 2023 entre bruma. Nadie supo con exactitud cómo ganó la posición y tampoco su trabajo fue definido, debido al oscurantismo en que suele moverse la Femexfut.
Eso sí, se convirtió en el hombre de las promesas incumplidas. Tomó la silla ejecutiva en un momento de calentura, con el fracaso del Mundial de Qatar sobrevolando como una espada afilada y con cientos de cosas por resolver.


Intentó unificar y ahí cavó su sepultura. Fueron 18 meses de toparse ante una dura realidad. Cebó su proyecto de un fondo de inversión con Apollo Global Management con el fin de llevar a la Liga MX al siguiente nivel, el del camino que han seguido ligas como la inglesa, la liga española o la NFL, sin embargo, en el enrevesado mundo del futbol mexicano, su idea se quedó en quimera.
Con sus lentes siempre anclados a su frente, un aire juvenil y su buen carácter, Juan Carlos Rodríguez, un lobo en el mundo de la publicidad y la mercadotecnia deportiva, se convirtió en una oveja en las juntas de dueños.


Su trabajo siempre fue más de carácter inventivo. Lideró revistas, programas de radio y televisión y fue un adalid en el mundo de la producción. Su fidelidad con los jefes que tuvo lo llevaron a la Femexfut en uno de los peores momentos y su ideal equitativo sólo le hizo deprimirse ante la verdad de los directivos mexicanos.
Se convirtió también en un puente roto entre el futbol mexicano y su afición. Evitaba hablar en eventos para no cargar más presión y en suma, prefirió hacer videos informativos que casi siempre quedaban en buenas intenciones.


En la reciente junta de dueños soportó una hora. Cuando le dinamitaron el proyecto de Fondo de Inversión, renunció, el 80 por ciento de los presentes lo aceptaron, el otro resto le pidieron que se calmara para que lo pensara dos veces. No lo hizo, se fue a mitad de la reunión para quedar marcado como uno de los administradores más fugaces y con peores resultados de la historia.
Su principal preocupación ahora es dar la cara con Apollo Global Management y decirles que siempre no, que gracias.

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