Por el cumpleaños 40 de Cristiano Ronaldo, los aficionados mexicanos se unen para hacer su mítico festejo.

Por: Blanca Arely
En el centro de la Ciudad de México, se empieza a reunir un grupo de fanáticos, todos con un Jersey, su color podría variar entre blanco, amarillo, rojo y azul, pero había algo que compartían, en la espalda portaban el número 7.
Al principio, la cara de confusión era notable, aunque estaban juntos, eran pocos los que compartían diálogo. El momento que rompió la tensión fue la llegada de una familia numerosa, cinco niños y sus papás, en el momento que se bajaron de la motocicleta azul cielo, abrieron una imagen del «Comandante», rápidamente las miradas se posaron en el plástico de dos metros y al unísono sonó un «WOW».

Y como si hubiera sido planeado, justo en ese momento llegó un adolescente caracterizado de su ídolo, la gente que se encontraba a la espera se empezó a dividir en dos, ambos grupos para tomarse foto con el uniformado de la selección de Portugal.

A poco tiempo de la hora acordada se realizó un ensayo, contaron hasta tres y gritaron «siuuu» mientras saltaban, los niños que asistieron se les iluminaba la cara, sus expectativas se habían cumplido, haber faltado a la escuela, podría decirse que valió totalmente la pena.
Después de unas cuantas risas, la hora marcó las 10:11, volvieron a realizar el festejo, pero ahora acompañado de un coreado «Ronaldo, Ronaldo, Ronaldo…» y un «Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David…», los padres de familia que estaban ahí se decían «Lo que hace uno por los hijos, ayer todavía me estaba insistiendo mi hijo que viniéramos, acepte porque tiene razón, esto solamente se hace una vez».
Y como si se conocieran de toda la vida, se pusieron a jugar futbol, el talento era evidente, el que llamó la atención de varios fue un niño de 11 años, Dylan, él vino desde Guadalajara para vivir esta celebración a lo grande, su referente celebraba su cumpleaños 40, pero lo verdaderamente llamativo fue su capacidad para jugar con personas que le triplicaban la edad y marcarles goles.
El fuerte sol fue el encargado de dispersar a los asistentes, aún así, llevan un lindo recuerdo que será guardado con mucha ilusión, que no se limitó a una edad, ni género.

Editor: Saúl Gil


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