Tablas en el marcador en el Santiago Bernabeu en el duelo por la pelea de la cima de LaLiga EA Sports.

Por: Diego Bautista

Bajo las luces del Teatro de la Castellana, el fútbol madrileño vivió su derbi número 300 con un duelo cargado de historia y pasión. Antes del pitazo inicial, se rindió homenaje a Marcelo, quien anunció su retiro tras una carrera dorada con 22 títulos. El brasileño se tomó la foto con todo el equipo y recibió el cariño de su eterno compañero Luka Modrić, en un emotivo momento antes de que la batalla comenzara.

Vía X: @realmadrid

Con el telón de la historia como fondo, la pelea por LaLiga sumó un nuevo capítulo entre el primero y el segundo de la tabla. Desde el inicio, el partido fue una batalla física, con ambos equipos imponiendo una intensidad feroz. El Real Madrid, golpeado por las bajas en defensa, alineó a Aurélien Tchouaméni y Raúl Asencio como centrales, mientras que en ataque presentó su cuarteto de lujo: Jude Bellingham, Vinicius Jr., Kylian Mbappé y Rodrygo. El Atlético de Madrid, fiel a su estilo, no se achicó y plantó cara con un bloque compacto y aguerrido.

La igualdad se rompió al minuto 33, cuando el árbitro César Soto Grado fue llamado por el VAR para revisar una jugada en el área merengue. Carlo Ancelotti, incrédulo, miraba desde el banquillo mientras se señalaba la pena máxima. Julián Álvarez se paró frente al balón y ejecutó con maestría, tejiendo su telaraña con precisión: sutil, letal e imposible de escapar. Con la calma de un depredador, la «Araña» suspendió el balón en el aire, dejándolo caer suavemente en la red mientras Thibaut Courtois quedaba atrapado en su propia trampa. El Atleti tomaba ventaja en territorio enemigo.

El Madrid no tardó en reaccionar y tras el descanso, Ancelotti hizo un ajuste clave: Bellingham pasó a jugar como doble nueve, mientras Vinicius recargó su juego al costado izquierdo. La apuesta dio frutos al 49′, cuando Rodrygo desbordó a Samuel Lino y puso un centro preciso. Bellingham remató, pero su disparo fue bloqueado y el rebote le cayó a Mbappé, quien no perdonó y con un derechazo de primera puso el 1-1. Desde ese momento, el partido cambió por completo.

El Madrid se convirtió en un vendaval ofensivo, Jude, Vini, Kylian y Rodrygo atacaban por todos los frentes. El Atlético se desdibujó y perdió el orden, resistiendo con lo que quedaba de su ADN colchonero. En los minutos finales, los Blancos se lanzaron con todo en busca del triunfo, pero el muro rojiblanco aguantó hasta el pitazo final. El empate deja abierta la lucha por LaLiga, en un derbi donde el Real mereció más, pero el Atlético supo resistir.

Vía IG: @laliga

Editor: Omar Gómez

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