
El piloto alemán dio cátedra para llevarse su sexto triunfo en la Fórmula E de la manera más dramática posible
Por: Jordi Alvarez
La principal novedad para este fin de semana, junto al debut de Yeda como sede de un e-Prix, fue la implementación de las paradas en boxes (llamadas Pit Boost) para recargar energía, situación que no se veía desde 2018 y que transformaría por completo el desarrollo y flujo de la carrera al añadir un nuevo elemento estratégico a la competición.
El piloto alemán de DS Penske, Maximilian Günther, arrancó la justa desde la primera posición, pero rodeado por dos favoritos al título: Pascal Wehrlein de Porsche y Oliver Rowland de Nissan en segunda y tercera posición respectivamente. Günther no sucumbió ante la presión y se escapó de sus rivales en una caótica primera vuelta que vio varios despistes de pilotos: Sam Bird, de Mclaren, trompeó en la primera curva, Mitch Evans, otro favorito al título, impactó con Wehrlein, esto afectó ambos monoplazas y Nico Müller, de Andretti, chocó fuertemente con Da Costa y ahí terminó su carrera.
El polvo se asentó y la carrera, pactada a 31 giros, redujo su ritmo, mientras Günther mantenía su distancia con Rowland en segundo, hasta que la carrera se neutralizó en el séptimo giro para retirar del circuito una pieza del monoplaza dañado de Da Costa. La pausa, que duró solamente una vuelta, no fue distractor para el piloto líder de Penske, quien volvió a escaparse del pelotón en el reinicio de las hostilidades.
El gusto de liderar la competencia no le duró mucho al alemán, quien en la vuelta 11 fue superado por un Rowland con hambre de llevarse su segunda victoria al hilo y establecerse, no solo como el líder del e-Prix, sino también, del campeonato. El Pit Boost debutó con creces cuatro giros más tarde cuando Jake Hughes de Maserati se convirtió en el primer piloto en la historia de la Fórmula E en entrar a la calle de boxes para recargar energía durante una carrera.

Los contendientes a ganar la carrera, Günther y Rowland, hicieron sus detenciones en la vuelta 17 y 18 respectivamente, pero parecía que el equipo Penske había errado en su estrategia, ya que el alemán salió de boxes siete posiciones detrás del inglés. Le quedaban 11 giros al e-Prix y Rowland se escapaba en la punta: Günther parecía descartado de la pelea por la victoria.
Como si fuera guión de Hollywood, el piloto de Penske no se rindió y comenzó a remontar sitios. Uno por uno y con paciencia, se deshizo de Jake Dennis, Da Costa, de su compañero, Jean Eric Vergne, Taylor Barnard, Hughes… y para el final del giro 26 ya había dejado atrás a Nyck De Vries y rodaba en segunda posición. 2.186 segundos separaban a Günther de una victoria heroica.
Para el final de la vuelta 27, eran 1.359 segundos. De la 28, solamente 0.901 segundos. Los espejos del Nissan de Rowland se pintaban cada vez más de negro y dorado, los colores que decoran a su perseguidor. Iniciaba la vuelta 30 con los líderes separados por 0.622 segundos. Cuando llegaron a la curva 10, el inglés apenas pudo defenderse de un arriesgado intento de rebase del alemán. Las oportunidades de victoria para el piloto de Penske se agotaban.

Llegó el último giro con Rowland aún en la punta. Günther, a pesar de su cercanía al líder, no encontraba por donde superarlo. Sonrisas nerviosas comenzaban a pintarse en los rostros de los miembros del equipo Nissan mientras su piloto encaraba la penúltima chicana del circuito aún como líder: ¿Será que ya tenía la victoria en la bolsa?
En un desenlace tan increíble que ni el mejor guionista de cine hubiera imaginado, Maximilian Günther se tiró por fuera de Oliver Rowland al entrar a la última curva del trazado para rebasar y llevarse su sexta victoria en la Fórmula E. El alemán se convirtió en el tercer ganador en tres rondas en lo que va de la temporada, Rowland se tuvo que conformar con el segundo sitio y Taylor Barnard, de McLaren, sumó su segundo podio en la categoría.
Arrancar una carrera desde la primera posición y dominarla es especial. Arrancarla en primero, caer al octavo sitio, remontar y ganar en la última vuelta es simplemente mágico. La noche de hoy en Yeda será recordada por Maximilian por el resto de su vida.

Editor: Marco Medina

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