Un Clásico Regio no es nada sin emociones, este no fue la excepción.
Por: Omar Gómez

Decirle adiós al amor de tu vida, en especial, en una fecha en la que se celebra precisamente eso, el amor, jamás será algo que alguien quiera vivir. Sin embargo, esta vez a Rebeca Bernal le tocó vivirlo en carne propia en su último encuentro con el club de su vida, las Rayadas de Monterrey.
Las despedidas nunca son fáciles. Nadie te prepara para decir adiós. Y hoy, en el peor día posible, en pleno clásico regio; el nerviosismo y la incertidumbre se apoderaron de las blanquiazules y su máxima referente.

Habían pasado solo nueve minutos en el cronómetro, cuando la propia Bernal, cometió un error garrafal al momento de salir jugando, y las Amazonas no desaprovecharían la oportunidad de adelantarse en el marcador, con un golazo obra de la sudafricana Thembi Kgatlana, quizá, la mayor responsable de arruinar la fiesta del gigante de acero.

Minutos más tarde, las universitarias ampliarían la ventaja tras otro error en la defensa Rayada. Christina Burkenroad pondría presión con una anotación justo antes del descanso en lo que parecía el despertar de las locales.
Sin embargo, para la segunda mitad las cosas no hicieron más que empeorar, cayó el tercero, el cuarto, y finalmente el quinto; uno tras otro. A pesar de sus intentos, las de la Pandilla no pudieron ni meter las manos. En el estadio solo se escuchaba “Gol, gol, gol”, pero en ningún caso, fue a favor de ellas.
A pesar de la debacle en el campo, nada les privó de realizar el homenaje a su capitana, quien se marcha como la máxima anotadora en clásicos regios para Rayadas, con nueve tantos, y como la principal figura de las actuales bicampeonas.
No es un adiós, sino un hasta pronto. Bernal se marcha con ilusión de en algún momento volver a la que siempre será su casa, donde eternamente será su capitana.





Editado por: Diego Hernández


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