América pierde su brillo en el Estadio Azulcrema.

Por: Leah Quintana

Necaxa, un rayo que partio huesos y dejó al América estaqueado en la mitad del
patio.

Los de Aguascalientes le dieron su dosis de amor a los azulcrema en un partido que quedó 3-2 a favor del equipo visitante y le arrebató el invicto de 13 partidos en liga a los tricampeones.

José Paradela abrió el marcador con un gol tempranero, producto de una jugada provocada por Johan Rojas. Este tanto les daba la ventaja sobre los locales que poco saben de ir perdiendo y a los que los goles en contra siempre les destantea el juego.

Vía IG: @clubnecaxa

Aún en el primer tiempo, Diber Cambindo anotó el segundo para los rojiblancos y su séptimo en los siete partidos que se han disputado en este torneo. Una vez más aprovecharon los huecos abismales en la defensa del América que dejaba el centro a merced del contrincante, tal como sucedió en el partido contra Los Angeles FC.

El juego del Necaxa era tan imponente que dejó al recinto azulcrema sin luz durante 20 minutos, el juego se detuvo y el América por fin tuvo un momento para respirar y pensar en el cierre del primer tiempo. Poco se dijo y después de los 10 minutos agregados, los de Coapa se fueron con dos goles en contra al vestidor.

André, en su intento de proponer un juego distinto, hizo los cambios pertinentes para centrar por un rato al conjunto azulcrema que parecía hablar un idioma diferente en la individualidad y no encontraba un ritmo compartido.

Por ratos el América parecía tener vida con dos goles cortesía de Álvaro Fidalgo; pero a
pesar de conseguir el empate, los cinco sectores delimitados por Jardine aún no
encontraban la complicidad que suele caracterizar al conjunto que durante un rato no se cansó de regalar balones a los aficionados en tribuna como su muestra de amor.

Kevin Álvarez quería facilitar el encuentro a los de Necaxa al hacerse expulsar tras una jugada que ameritó roja en contra de Alejandro Mayorga, que junto con su equipo no dudó en ponerse al frente ofensivamente haciendo uso de su ventaja en cantidad, cosa que Jardine admitió, “la interpretación de roja fue correcta para mí y dificultó mucho el partido.”

Los 11 hermanos le estaban haciendo honor al apodo en la defensa al no dejar que ningún intento del América fuera tan amenazante como para terminar en gol y dejarlos abajo en el marcador. Nicolás y su escuadra sabían que para vencer al rival no se necesita siempre ser el más fuerte sino saber en dónde atacar, y los tres golpes concisos lo confirmaron.

Este tercero a favor de los visitantes cayó gracias a una asistencia del ex americanista, Emilio Lara, que vio una oportunidad con Kevin Rosero y le puso un pase que fue clave para sepultar a un América que proponía y amenazaba, si no era Necaxa quien iba a parar el camino del que sueña con ser tetracampeon, y en palabras de Nicolás Larcamón, “ fue un
golpe fuerte en la mesa.”

Vía IG: @clubnecaxa

Jardine vestido de mezclilla se resignó ante cupido que los flechaba con la derrota y Necaxa más que nunca tuvo todo el amor que la liga puede ofrecer porque sabían que era ser la presa o el cazador, y que a un águila imponente solo un rayo la tira.

Editado por: Diego Hernández

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