Aún con la derrota de Las Diablas ante El Aguila de Veracruz, las gradas del Harp Helú no pararon de cantar.
Por: Luis Pablo Rodriguez Hernández
Mientras un clima cada vez más frío con el paso del tiempo tuvo a las Diablas con un nivel muy bajo en la octava entrada, y era cuando más se necesitaba de “hacer el infierno arder”, también estuvo una afición que mientras más tarde era, más hicieron notar la localía de su equipo, y demostraron que la única razón por la que hoy podrían llamarse Diablas era por los miles de demonios que hicieron ruido cuando era necesario para que El Águila de Veracruz cometiera errores.

De 2 a 5 pm en el Alfredo Harp Helú se vivía una fiesta de diablillos, que incluso sin un número oficial de asistencia y con la parte de home run cerrada para los encuentros de softbol, el 75% de los boletos disponibles e incluso al ser menos de 20 mil personas, cualquiera que asistió diría que esta afición se hizo escuchar más que algunas en la Liga MX.
El softbol está en crecimiento y es poco probable que esto pare. En el caso de las Diablas, algunos atribuyen que empezaron con tantos fans debido a que la afición del equipo de béisbol es fiel, como María Ester, que hoy fué con su familia y que lleva años como fan….
“Desde que estaban en lo que era antes el Foro Sol los apoyábamos, desde que éramos jóvenes jugábamos entre familia y de ahí nació la pasión”

Por otra parte, hay gente que no creció como fan del béisbol o softbol, sino que se sumó a la experiencia de visitar el estadio y desde entonces agarró cariño al equipo, como pasó con Renata, una señora mayor, y Jorge, su hijo adulto.
“Todo empezó en 2019 con un vamos te acompañamos , un vamos Diablos y de ahí nació la pasión por los Diablos Rojos”

Al igual, consideran que la gente de los Diablos como club deportivo y los medios impulsaron a deportes hasta este punto de crecimiento.
“Nosotros empezamos a ir a soft el año pasado en C.U. y empezó a crecer más a raíz de que santiago y los medios se han interesado en el deporte e impulsaron también el básquet y el béisbol para que crezcan.”



Entonces, sin importar cómo o por qué alguien comience a ser fanático, el momento en que uno se vuelve parte de la nación escarlata, con las mascotas Rocco y Roccy que se tomarán fotos con los niños, que dirigirán el canto de “Las Mañanitas” a cualquier cumpleañero que traiga su cartel y hasta bailará y se deslizará para mantener despierta a la fanaticada durante las pausas o momentos lentos del encuentro, serán los más memorables en el sóftbol.





El deporte tendrá crecimiento en este país, y si hay un equipo al que se le puede agradecer es a los Diablos, que tienen una afición que te hace sentir como si observaras una final en uno de los mejores países del mundo cuando solo estas en la Ciudad de México, en el Harp Helú un domingo a las dos de la tarde.

Editado por: Diego Hernández


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