Los Diablos vinieron de abajo y terminaron goleando a los Rayos del Necaxa.
Por: Arely de la Vega
Volver a sentir el sabor de la derrota no es agradable para nadie, saber que no hiciste lo suficiente para lograr el objetivo es algo que te invade, pero tienes que saber pasar la pagina y poder superarte.
Para la Jornada 11, Toluca y Necaxa se vieron las caras, ambos con un partido previo que no pudieron ganar, los dos venían con todas las ansias de quitarse esa espina, sin importar quien fuera el rival, eso se vio reflejado desde que sonó el silbatazo inicial.

El entusiasmo que se le notaba a los jugadores iba de la mano de los aficionados, sus cánticos se escuchaban en todos los rincones del estadio, mientras que en la cancha no dejaban de hacer faltas. No paso mucho tiempo para que los rayos marcara el primer gol, Diber Cambindo, que minutos antes había sido abucheado era el responsable de mover el marcador.

El juego agresivo seguía presente, los hidrorayos querían otro tanto, pero el poste y el portero no cedían a sus pedidos. Con la gran superioridad del equipo visitante, se notaba la gran desconcentración del local, no sabían que hacer, hasta el gran refuerzo de los Diablos, Hector Herrera, tomaba el liderazgo y regañaba a sus compañeros, para su desgracia, eso no fue suficiente, no pudieron aguantar más ese ritmo y cayó el segundo de la tarde en el minuto 44 por parte de Jose Paradela.
Parecía que finalizaría un primer tiempo perfecto para el que alguna vez fue el equipo de la década, pero los nueve minutos del tiempo agregado eran los necesarios para que en un descuido, los Diablos se hicieran presente el el marcador, con gol de Paulinho, Toluca se iría al descanso con desventaja de solo una anotación.

Para la segunda mitad, Antonio Mohamed no se quería guardar nada, hizo dos cambios de un jalón. Por otra parte, en el otro banquillo, Larcamon no se quería quedar atrás y también realizó una modificación a su alineación.
Era notorio que Toluca había cambiado de mentalidad, estaban dispuestos a conseguir la victoria sin importar la manera, inclusive con un penal, Antonio Briseño buscaba un tiro desde los 11 pasos con un clarísimo clavado, desde luego que la silbante lo notó y no marcó nada. Aun así el Pollo seguía buscando un gol, que consiguió el mismo con un remate de cabeza, le estaba dando momentáneamente el empate a su equipo en el minuto 53.

Necaxa recibió un balde de agua fría, del cual no pudieron reponerse y a los dos minutos les marcaron otra anotación, Alexis Vega, uno de los mas queridos se hacía presente para marcar el tercero, si la afición ya estaba encendida, esto los hizo arder todavía más, era una completa locura el estadio Nemesio Diez, estaban dando una remontada épica, a lo que la Barra Perra Brava era cómplice.

El tiempo restante dejo de ser un partido y empezó a ser un baile, en el cual el número 9 del los Diablos llevaba el ritmo. En el minuto 76 y 84 agrego dos pasos a la coreografía, dejando el resultado final 5-2, la euforia era tanta que se expandió a los banquillos, donde se inició un conato de bronca que no pasó a mayores, pero pintó a ambos directores técnicos de amarillo.
Al final, el único equipo que pudo quitarse la espina fue el conjunto del Toluca, que vinieron desde abajo para llevarse esos tres puntos. Mientras tanto, Necaxa se había enterrado mas que una simple astilla, no solo fracasaron, si no que fueron humillados.

Editado por Luis Reyes


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