Los Capitanes suman su novena derrota al hilo y los Playoffs se ven cada vez más lejos.
Por: Diego Bautista
En una travesía que parecía destinada al naufragio, los Capitanes de la Ciudad de México se enfrentaron a los Austin Spurs en la Arena CDMX, luciendo un uniforme morado conmemorativo en honor al Día de la Mujer, inspirado en las flores de durazno. Sin embargo, ni este nuevo atuendo pudo cambiar el rumbo de un equipo que, tras otro inicio prometedor en la temporada, ha visto cómo su barco se acerca al fondo de unas aguas turbulentas.
El partido comenzó con los Capitanes intentando mantener el timón firme, pero rápidamente se vieron arrastrados por una corriente de errores. Las faltas constantes se convirtieron en anclas que frenaban su avance, otorgando a los Spurs oportunidades desde la línea de tiros libres. La defensa en zona, que en otras ocasiones había un faro guía, se mostró ineficaz ante el ataque texano, permitiendo tiros abiertos y penetraciones con nula resistencia.

Las segundas oportunidades fueron un tesoro inaccesible para los Capitanes. La falta de agresividad en los rebotes, tanto ofensivos como defensivos, permitió a los Spurs dominar la pintura y controlar el ritmo del juego. Cada balón perdido era una ola que golpeaba con más fuerza el casco ya debilitado del equipo local.

Al llegar el segundo cuarto, con 7:50 en el reloj, los Capitanes encallaron en un desierto ofensivo, pasando cuatro minutos sin anotar. La frustración era palpable; los jugadores se mostraban abatidos, y el ánimo colectivo se hundía como un barco sin velas, «muchos jugadores no querían jugar al baloncesto», declaró el entrenador Ramón Díaz, quien durante el encuentro observaba su pizarra en busca de una ruta hacia tierra firme, pero las respuestas no se veían por el horizonte.

La salida de Juan Toscano-Anderson a falta de 2:34 para el final del tercer cuarto fue la señal de que el barco estaba a punto de hundirse. Sin su mejor hombre en la cancha, la tripulación perdió el rumbo, y los Spurs, peleando por el primer lugar del Oeste, aprovecharon para ampliar la brecha en el marcador. Las voces de desaliento se escuchaban en la grada, y la frase «no m*mes» resonaba al unísono entre los aficionados al ver a su equipo a la deriva.

Con su novena derrota consecutiva, los Capitanes se acercan peligrosamente a finalizar la temporada con un récord negativo, algo inédito en su historia: «Empezamos bien y cuando llega el momento final el equipo se desinfla. ¿Por qué? Esa pregunta nos la hicimos muchísimas veces el año pasado. Yo no sé si son las normas de Capitanes unido a la forma en que estamos gestionando la parte deportiva. Siempre nos quedamos ahí después de venir haciéndolo bien», reflexionó el headcoach de los capitanes.

Sus palabras reflejan la tormenta interna que azota al equipo, donde la falta de deseo de algunos jugadores por competir se ha convertido en un lastre difícil de soltar. Los Capitanes navegan en aguas peligrosas, y solo una transformación profunda podrá evitar que su barco se hunda definitivamente en el océano de la NBA G-League.
Editado por Luis Reyes


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