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Los Reds cayeron 2-1 en Wembley ante un Newcastle que consiguió un trofeo local después de 70 años

Por: Diego Hernández

La redención no es más que corregir errores y salir de la mala situación en la que sus consecuencias te meten. El Liverpool, que fue eliminado por el PSG en la tanda de penaltis de los octavos de final de la Champions League, buscó redimirse y no quiso dejar ir un partido tan importante como la final de la Carabao Cup.

De ser uno de los equipos favoritos a ganar la tan ansiada “Orejona”, un error, que marcó la pauta de la serie, los dejó fuera de un torneo en el que habían mostrado superioridad ante sus rivales.

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Ahora, en la Carabao, venían de dominar al Tottenham en semifinales. Una vez más, partían como favoritos para levantar la copa y vencer al Newcastle.

La primera mitad de la final fue espesa, sin oportunidades claras para ninguno, con prioridad en lo físico, sin arriesgar en el planteamiento y Arne Slot cuidando que no le hicieran gol, en vez de buscar anotar.

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Su táctica mostró debilidades ante el balón parado. Llegadas en tiros de esquina y faltas en los bordes del campo encontraron la portería con facilidad para que las ‘Urracas’ establecieran su ritmo.

El primer error apareció. Los de Anfield Road no entendieron cómo una de las amenazas aéreas más importantes del Newcastle quedó solo en el área. Con casi dos metros de estatura, Dan Burn remató a portería ante la débil marca de Alexis Mac Allister, de apenas 1,75 m, y anotó segundos antes del descanso.

La historia se repetía: Los Reds dominaban a sus rivales, eran favoritos y, sin embargo, sus errores los condicionaban. Tanto fue así que, Eddie Howe supo que no podía quitar el pie del acelerador y al inicio de la segunda mitad, Alexander Isak puso el 2-0 en una final que ya se inclinaba para romper una sequía de 70 años sin títulos locales para los del norte de Inglaterra.

La redención que tanto buscaban los de Merseyside se alejó, aunque metieron a todas sus piezas ofensivas y Federico Chiesa anotó el 2-1 en el tiempo agregado, el daño ya estaba hecho y el tiempo se había agotado. Durante 90 minutos, no apareció nadie con la claridad para ayudar al equipo a remontar el partido.

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Hace un mes, estaban en todas las competiciones posibles y eran candidatos a ganarlo todo. No obstante, tropiezos contra el Plymouth en la FA Cup, el PSG en la Champions y ahora el Newcastle en la Carabao los han dejado con una única aspiración: la Premier League, en la que aún son líderes.

Editor: Juan Enrique Rodríguez

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