Foto: Leonardo García
Más que un lugar de apuestas de caballos, el Hipódromo de las Américas continúa como testigo de historias entrañables que unen a diferentes generaciones.
Por: Omar Gómez
Hace 82 años, la realidad de nuestro país era muy distinta pues por entonces el mundo vivía aún en medio de la Segunda Guerra Mundial y México no era ajeno a la situación, ya que también se encontraba participando, representado por el Escuadrón 201.
Sin embargo, dentro del territorio nacional, había que ofrecer entretenimiento a la sociedad, pues el show debía continuar, y es así como el 6 de marzo de 1943, el presidente en turno Manuel Ávila Camacho cortó el listón inaugural del Hipódromo de las Américas.

Hoy, más de ocho décadas después, el Coloso de Sotelo sigue ofreciendo espectáculos de calidad. Y eso es algo que valoran los fanáticos de la hípica en nuestro país, pues asisten con la misma emoción cada que vez que el hipódromo abre sus puertas.
Un choque generacional enorme, niñas y niños corriendo por los pasillos, adolescentes acompañando a sus padres, grupos de jóvenes que comienzan a hacer sus primeras apuestas, padres de familia y adultos mayores que llevan la batuta; todos ellos viven una experiencia única, donde lo único que se respira es un ambiente familiar, todos unidos por una misma pasión.

Un claro ejemplo del folclor que existe en el recinto es el señor Pepe, quien con tan solo nueve años, conoció al que se convertiría en su lugar favorito en el mundo, un lugar que le ha dejado, dinero, grandes amigos, pero sobre todo diversión sin límite a lo largo de 50 años. Medio siglo en el que ha vivido la gran evolución de la manera en que se disfruta este espectáculo: “La tecnología te va cambiando todo, todo sigue, nada más que nosotros nos quedamos con lo de antes y nos tuvimos que reintegrar a lo que ahora hay”.
Este lugar tiene una vibra única, ya que al entrar se siente un calor hogareño muy peculiar pues es un sitio en el que las personas van a convivir, y eso Pepe lo sabe, pues como él mismo lo dice; “Yo no vengo a ganar, vengo a jugar, vengo a divertirme, vengo a desestresarme y, no te imaginas la cantidad de amigos que he hecho”.

Mientras Pepe se preparaba para meter su próxima apuesta, a un costado suyo, una familia celebraba el cumpleaños del jefe del hogar, y lo hacían acompañados por un trío, que interpretó una gran variedad de temas, desde las clásicas «Mañanitas» hasta éxitos de antaño como «Belleza de Cantina», que animó a la grada e hizo bailar a más de uno.

La tarde comenzó a caer pero lo que nunca decayó fue la emoción y el gran ambiente que pusieron cada uno de los asistentes en este arranque de temporada y, si hay algo seguro, es que lo celebrarán en un par de semanas en la gran Fiesta de Inauguración.
Editor: Juan Enrique Rodríguez


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