El central español recibió abucheos, una tarjeta roja y el apoyo de miles en la victoria del Monterrey 3-1 ante los universitarios.
Por: Daniel Díaz
Dos factores fueron los que se llevaron la noche en un partido duro en el estadio Olímpico Universitario: la presencia de Sergio Ramos y el arbitraje, principalmente en los tres goles anulados a los Pumas. Todo esto concluyó con la victoria 3-1 del Monterrey.

La localía universitaria se encendió desde el primer balón que recibió el español de Rayados, dándole una bienvenida intensa llena de abucheos. Esta intensidad subió de nivel tras dos sucesos: un codazo de Ramos a Pablo Bennevendo, el cual no fue sancionado y otra acción en la que derribó a Lisandro Magallan tras un tiro de esquina.

Los goles comenzaron en el segundo tiempo para ambos conjuntos, la diferencia fue que los de Rayados de Monterrey subieron al marcador y la mayoría para los Pumas fueron anulados. Sergio Canales abrió la cuenta al 49’ con un penalti y un minuto después Rogelio Funes Mori colocó el balón dentro de la portería con un cabezazo, pero debido a un contacto con el guardameta, Luis Cardenas, en la búsqueda del esférico, el árbitro marcó infracción previo a que la pelota cruzara la línea, anulando el primero para los locales.

Posterior a que Iker Fimbres pusiera el 2-0, al minuto 67 Funes Mori anotó su doblete anulado, ya que tras un tiro de esquina, Ruben Duarte remató al poste con la mano, lo que derivó en que el balón cayera a los pies del ‘Melli’ que solo empujó la bola.
Al 71’, tras una gran jugada por la izquierda de Jesús ‘Tecatito’ Corona, la pelota fue para Canales que asistió a German Berterame y colocó el 3-0. Los auriazules también lograron concretar una buena jugada en equipo tras un pase bombeado de Adalberto ‘Coco’ Carrasquilla que recepcionó con el brazo Jorge Ruvalcaba, quien desbordó dentro del área y le dio el pase a gol a Ali Avila, con el que los universitarios cerraron su cuenta de goles inválidos al 87’.
Los festejos de la porra local llegaron en los últimos minutos, iniciando con el gol de penalti de Guillermo Martinez, que fue el primer tanto de la noche que subió al marcador a favor de los felinos. La segunda celebración fue al minuto 91, tras la expulsión del ex capitán del Real Madrid, que llegó a la cartulina roja 30 de su carrera, tras dejarle una patada al ‘Memote’ Martinez después de que el balón ya estuviera fuera del terreno de juego. La acción de Ramos no sólo desencadenó su tarjeta roja, pues también se fue un auxiliar de Efrain Juarez y Martin Demichelis terminó encarándose con el banquillo de Pumas.

La atención que generó el capitán del Monterrey no fue del todo en su contra, pues su presencia no solo atrajo a gente de Nuevo León, si no que llamó a la asistencia de personas de Veracruz, Estados Unidos y aficionados del futbol que no apoyaban a ninguno de los equipos en cancha, quienes compartieron sus opiniones respectivamente. “Todos vienen a ver al jugador, no vienen a ver el juego”, “Tenemos a un gran defensor y él ha sido la parte de atrás del equipo”, “Yo vengo a ver un buen futbol y a Sergio Ramos… Aquí está la prueba de que Sergio Ramos está llenando los estadios”. Las últimas palabras se referían a la ocupación del estadio de Ciudad Universitaria, que fue más llena de los normal con 34 mil almas presentes, además de que fue la segunda ocasión en la que el futbolista andaluz jugó en el Olímpico Universitario, desempeñó un papel protagónico y las tribunas estuvieron llenas.

Edición: Luis Rodríguez


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