De la gloria al golpe de la vida, el boxeador George Foreman deja una huella imborrable en el deporte.

Por: Leah Quintana

Fueron ocho rounds en la jungla, y el último ya se peleó. George Foreman, el coloso de los pesos pesados, murió el 21 de marzo de 2025. Su historia, escrita a golpes, fe y fuego, ya tiene final. El campeón descansa.

📷: Bettmann Archive

Round 1:

Desde Marshall, Texas, se escucha el campanazo del primer round. Un joven George, peleando no contra rivales, sino contra la pobreza, la calle y su propio carácter explosivo. El ring era la vida, y el joven, aún sin guantes, ya lanzaba jabs de sobrevivencia. Nadie lo veía venir, pero el Job Corps lo encuentra, lo entrena, lo moldea. El talento bruto empieza a afilarse. Primeros pasos, primeros golpes. George está en la pelea.

📷: Bettmann Archive

Round 2:

México 68. George entra al ring olímpico con el hambre del debutante. Cada puño es un grito: por respeto, por futuro, por identidad. Noquea rivales, y en la final se lleva el oro en la Arena México, con la misma facilidad con la que sonríe alzando la bandera americana. La medalla no es solo metal, es un pase al profesionalismo. Ha ganado el round. El oro brilla, pero es solo el comienzo.

Round 3:

Ahora es profesional. Entra al cuadrilátero con frialdad de depredador. Uno por uno, caen 37 oponentes, la mayoría no pasan del tercer asalto. En 1973, se sube al ring ante Joe Frazier, el campeón invicto, el imbatible. Foreman lo destroza en dos rounds, seis caídas, brutalidad pura. El mundo ve nacer al nuevo rey de los pesos pesados. George no sonríe, no habla mucho. Solo golpea. Es temido, es el hombre que nadie quiere enfrentar. Round ganado por KO.

📷: AP

Round 4:

Zaire. Octubre. El planeta contiene la respiración. Foreman, invicto, campeón, máquina de demolición. Su rival: Muhammad Ali, el hombre que ya parecía leyenda muerta. El combate es una guerra de estilos. Foreman lanza bombas, Ali absorbe, se esconde, le susurra al oído: “¿Eso es todo, George?”. El “rope-a-dope” lo desarma. En el octavo asalto, Ali conecta el puño de la historia. Foreman cae. El invencible ha sido vencido. Este round lo pierde. Y no solo en el ring. Lo pierde en el alma.

📷: Bettmann Archive

Round 5:

Herido, pero no rendido. George busca redención. Vence a algunos, pero la sombra de Ali lo persigue. En 1977, tras perder ante Jimmy Young, colapsa en el vestidor. No es un knockout físico, es espiritual. Tiene una visión, encuentra a Dios. Cuelga los guantes. Nadie lo esperaba. Se va en silencio, como un púgil que abandona la pelea. Este round lo cierra con los brazos en alto, pero por rendición voluntaria. Se dedica a predicar y a vender parrillas.

📷: Focus On Sport

Round 6:

Diez años fuera. Diez años predicando. Y luego, ¡Foreman regresa! Más pesado, más lento pero con una pasión inmensa y puños aún peligrosos. Nadie cree en él. Lo llaman broma, pero él ríe. Combate tras combate, va silenciando críticas. En 1991 pelea por el título ante Holyfield y pierde, pero con dignidad. No se cae. No se rinde. La pelea sigue.

📷: AP

Round 7:

A los 45 años, nadie apostaba por él. Enfrenta a Michael Moorer, joven, ágil, campeón. George recibe castigo, pero en el décimo asalto, lanza un derechazo eterno, y Moorer cae como árbol. Foreman es campeón del mundo otra vez, el más viejo en lograrlo. La lona tiembla. Este round es su gloria. Ha vencido al tiempo. KO a la historia.

📷: John Gruzinksi

Round 8:

Foreman se retira, esta vez para siempre. No como vencido, sino como leyenda. Se convierte en empresario, predicador, figura querida. El “George Foreman Grill” le da riqueza, pero también cercanía al público. Ya no necesita puños, tiene palabra. Y el último round, el de la vida, lo vive con paz, hasta que la campana final suena en marzo 21 de 2025. El campeón se despide. Ovación de pie. El ring, vacío. Pero el nombre, inmortal.

📷: Charles Rex

Editor: Leah Quintana

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