En el Mundial de Clavados en Guadalajara, la familia Cabezas ondea la bandera venezolana por Valeria Antolino, demostrando que los orígenes siempre se hacen presentes.

Por: Leah Quintana

Entre la multitud que llena las gradas del complejo acuático de Guadalajara, una bandera venezolana ondea con fuerza. No hay atletas de Venezuela en esta competencia, y sin embargo, ahí está. Vibrante. Visible. Orgullosa.

Franklin Cabezas la sostiene con firmeza, como si esa bandera pudiera acortar distancias. A su lado, su esposa y sus dos hijos pequeños siguen con atención cada movimiento desde la plataforma de 10 metros. Todos han viajado desde lejos por una sola razón: ver competir a Valeria Antolino.

Por: Arely De La Vega

Valeria nació en Venezuela, pero hoy, gracias a su doble nacionalidad, representa a España en el mundo de los clavados. Aun así, para Franklin y su familia, su origen habla más fuerte que la bandera que lleva en el uniforme. “Aunque compita por otro país, para nosotros sigue siendo una de las nuestras”, dice Franklin, con los ojos brillantes. “Verla aquí, a este nivel, nos llena de orgullo. Sentimos que Venezuela también está presente”.

Cuando Valeria se lanza al agua con elegancia y precisión, los aplausos de los Cabezas se mezclan con la ovación general. Pero hay algo distinto en ellos: hay historia, hay identidad, hay memoria.

Por: Arely De La Vega

“Nos inspira. A nosotros y a nuestros hijos”, dice con una sonrisa que no se le borra. “Nos recuerda que los sueños no entienden de fronteras. Que uno puede llegar lejos sin olvidar de dónde viene”.

La escena no pasa desapercibida. La bandera ondeando, los niños emocionados, los padres mirando con devoción. Es el deporte en su forma más pura, un puente entre naciones, entre pasados y futuros. Un recordatorio de que la pertenencia va más allá del pasaporte, y que cuando el talento habla, todos celebran.

Por: Arely De La Vega

Porque sí, hoy Valeria compite por España. Pero también compite con el corazón de una niña que un día soñó desde Venezuela. Y con una bandera que, desde las gradas, le recuerda que nunca ha dejado de ser suya.

Editor: Diego Bautista

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