Rodrigo Pacheco venció 6-3, 6-3 a Alex Galarneau y avanzó a octavos en la Ciudad de México. Ahora enfrentará a Luka Pavlovic en busca de superar su actuación del año pasado.
Por: Diego Bautista
Rodrigo Pacheco encontró el ritmo que tanto buscaba y lo hizo en el mejor escenario posible. Bajo el sol en el estadio Rafael Osuna, junto a la afición que vibró al compás de su tenis, el mexicano venció con autoridad por doble 6-3 al canadiense Alex Galarneau, sexto sembrado y finalista de la edición pasada.

Su derecha dictó el ritmo, su servicio fue su mejor arma y su revés paralelo dejó sin respuesta a un rival que nunca logró sacarlo de balance.

El destino, además, parece acompañarlo. Con la temprana eliminación de Thiago Tirante, bicampeón del torneo, el cuadro se abre y la posibilidad de una carrera más larga en la Ciudad de México se vuelve una realidad.

Pero Pacheco, ahora 224 del mundo, no se adelanta. Su siguiente reto será mañana ante el francés Luka Pavlovic, otro obstáculo en su camino por superar la ronda de 16, instancia donde cayó el año pasado ante Beibit Zhukayev.
El mexicano, sin embargo, sabe que el tenis es caprichoso y no da garantías. “Todos los partidos ya son duros… Él también se merece ganar al igual que yo, así que gane el que juegue mejor. Yo saldré a darlo todo como siempre y espero salir con la victoria”, comentó tras su triunfo.

El sorteo también le sembró una batalla especial en el cuadro de dobles, donde competirá junto al argentino Juan Pablo Ficovich. En su viaje se encontrará con el regreso a la capital de Santiago González, una casualidad que le da un matiz especial a la semana.
Pacheco entiende la incertidumbre de este deporte, donde la diferencia entre la victoria y la derrota es apenas un par de golpes. “Hoy en día, entre el 100 y el 300 todos tenemos prácticamente el mismo nivel. Yo no sé quién vaya a ganar, espero que yo, pero es un tenis muy parejo, es quién sale en su día, quién conecta un par de bolas y esa es la diferencia”.

Por ahora, ha dado el primer paso con autoridad. La capital mexicana lo arropa y él, en respuesta, se mantiene firme en su misión de dar lo mejor de sí, sin presiones, con la convicción de que el esfuerzo, tarde o temprano, encuentra recompensa.

Editor: Diego Bautista


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