El brasileño se impuso ante el francés Luka Pavlovic para asegurar su primer título Challenger 125.
Por: Diego Bautista
En el tenis un punto puede cambiar por completo la narrativa de un torneo, para Felipe Meligeni Alves fue la diferencia entre sumergirse en la impotencia y levantar el trofeo del México City Open.

El brasileño estuvo al borde de la eliminación en su debut, salvando dos match points en contra. Supo remontar y resurgir para avanzar de ronda. El trayecto hasta la semifinal lo superó sin demasiadas complicaciones, pero fue en esa instancia donde el destino le reservó una revancha personal.

En 2023, Felipe quedó eliminado por Marc-Andrea Huesler, pero en esta edición se redimió y, en una final adelantada, dejó atrás una loza que llevaba cargando por varios años.

La final pareció un trámite, Luka Pavlovic, mermado por una lesión en la mano derecha, no presentó resistencia y no impidió que el ahora 119 del mundo triunfase en la capital mexicana por doble 6-3.

«Estoy demasiado contento, en cuatro semanas dos títulos», refiriéndose el de Caminas al título conseguido en Mérida a mediados de marzo. «Le estoy muy agradecido a la gente que vino a apoyar y a gritar. Me sentí muy bien, fue muy lindo, un ambiente hermoso. Me sentí en Brasil por momentos», declaró.

«Estoy cerca de un objetivo muy importante para mí y voy a seguir haciendo lo mejor posible, luchando y se que están muchas cosas buenas aún por venir», afirmó con entusiasmo y es que ese objetivo es mayúsculo: estar dentro del main draw de Roland Garros. «La motivación está y la confianza es igual, entonces tratar de sacar eso para adelante.»

Felipe Meligeni Alves llegó a la capital mexicana sin grandes expectativas, pero hoy, tras consagrarse campeón, se marcha con la confianza por las nubes y un sombrero de charro que atesorará como símbolo de su primer título Challenger 125. Un trofeo que marca el inicio de un viaje hacia destinos que, en la primera ronda, parecían lejanos o incluso inalcanzables.
Editor: Diego Bautista


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