Por: Bernardo Marín

San Diego, una de las ciudades más arraigadas con la cultura mexicana, comparte un vínculo directo con la pasión de México por el béisbol.

Para muchos, venir al estadio es parte de su vida cotidiana. Hay aficionados que, día tras día, cruzan las puertas de Petco Park sin más preocupaciones que disfrutar del juego, entregándose por completo a la emoción del béisbol.

Video: Bernardo Marín

Del otro lado de la frontera, para muchos aficionados, cruzar y disfrutar de un partido de Grandes Ligas es un verdadero lujo. Los altos precios representan una barrera que hace difícil presenciar un juego en vivo.

Sin embargo, ni las dificultades económicas han sido un obstáculo para Raúl Rodríguez, un fanático de hueso colorado de los Padres, que lleva más de 30 años apoyando al equipo con la misma pasión de siempre.

“Mi papá siempre estuvo apegado a este bello deporte, él jugó mucho tiempo en la Liga Municipal de Tijuana y todo lo que sé, lo sé gracias a él”. comentó del por qué de su pasión 

Raúl ha apoyado a los Padres desde la era de Tony Gwynn, Trevor Hoffman y Ken Caminiti, cuando el equipo jugaba en su antigua casa, el Qualcomm Stadium.

Hoy, en Petco Park, su pasión sigue intacta. Aunque no siempre puede asistir, cada vez que pisa su “templo”, Raúl disfruta al máximo de un partido de San Diego.

Foto: Bernardo Marín

“Este estadio es muy bonito, en lo personal es el mejor de la liga. Disfruto mucho venir aquí los fines de semana” 

Aunque el marcador no fue el esperado, Raúl, junto a las 42,220 almas que acompañaron este domingo a los Padres, disfrutó de un domingo familiar lleno de pasión y del mejor béisbol del mundo.

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